El mapa calcinado, una novela negra de Kobo Abe

Desde hace unos años, diversas editoriales hispanas se han dado a la tarea de traducir a nuestro idioma la obra de Kobo Abe, sin duda uno de los mejores escritores japoneses del siglo XX —hay quienes lo vinculan con Kafka y con Beckett—. Lo ha hecho Siruela, lo ha hecho Candaya y el sello argentino Eterna Cadencia, que trae a las librerías chilangas El mapa calcinado.

El protagonista y narrador de la historia es un detective sin nombre —maniático, metódico y con memoria fotográfica— contratado para localizar a un hombre de 34 años desaparecido hace seis meses. La única pista: una caja de cerillos a medio usar, de una cafetería, que apareció dentro de un impermeable junto a un periódico deportivo. Se esfumó sin dejar rastro una mañana de agosto, saliendo de su edificio, mientras caminaba. Así, sin pistas ni guía, el investigador se irá sumiendo en un laberinto cada vez más profundo y más absurdo, del que resultará difícil salir.

Están también la esposa del desaparecido, Haru Nemuro, una mujer misteriosa cuyo rostro es difícil de recordar; su supuesto hermano menor, un tipo engañoso, bastante nefasto, y que da muy mala espina; y, por supuesto, el responsable de todo el alboroto: Hiroshi Nemuro, quien, hasta antes de desaparecer, trabajaba como jefe de ventas en una empresa llamada Comercial Dainen. Y al fondo, una ciudad escalofriante, llena de individuos borrosos que, como el resto de los protagonistas de esta historia, están en búsqueda de un sentido y una identidad.

Publicado originalmente en 1967, El mapa calcinado es el quinto libro de Abe. Un año después fue llevado al cine por Hiroshi Teshigahara, con quien Abe ya había trabajado en tres cintas previas.

 

El mapa calcinado

Kobo Abe, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2015, 314 páginas, $471