La CDMX en las letras de José Emilio Pacheco

José Emilio Pacheco fue poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano nació el 30 de Junio de 1939 y murió el 26 de Enero del 2014.

Su obra es fundamental en la literatura mexicana, incursionó en distintos géneros literarios. Los cuentos que escribió reflejan la nostalgia con la que el autor veía a la Ciudad de México y, al mismo tiempo, hace que nos identifiquemos con lo que escribía, nos hace parte de sus historias y en ocasiones podemos sentirnos como protagonista de las mismas.

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En este recorrido fotográfico te transportaremos hasta los escenarios de la CDMX que usó sus libros El principio del placer y Las batallas en el desierto.

Santa María la Ribera

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En el cuento La Zarpa, el escenario principal es un confesionario en el que una mujer de baja autoestima se confiesa con el padre de la parroquia. La mujer le cuenta con nostalgia al padre lo que antes era vivir en México: “Entonces nacíamos y moríamos en el mismo sitio sin cambiarnos nunca de barrio. Éramos de San Rafael, de Santa María, de la colonia Roma. Nada volverá a ser igual…”. Lo que más le da nostalgia es su colonia: “Santa María perdió su esplendor de comienzos de siglo y se vino abajo”. Qué diría este personaje al ver en  lo que hoy se ha convertido esa colonia, que se postula en el top de los hipsters para vivir este año.

 

Calle Tonalá 

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Las letras que presentan el cuento La fiesta brava nos avisan que Andrés Quintana está desaparecido y que se le vio por última vez: “En el trayecto de la avenida Juárez a la calle de Tonalá en la colonia Roma”. Más adelante nos narra el viaje alentado por un hombre que vende helados, quien le promete un lugar que nadie ha visto y que jamás olvidará.

El Metro

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¿Cómo llegará a ese mítico lugar? “Tiene que subirse al último carro del último Metro el viernes 13 de agosto en la estación Insurgentes, cuando el tren se detenga en el túnel entre Isabel la Católica y Pino Suárez y las puertas se abran por un instante, baje usted y camine hacia el oriente por el lado derecho de la vía hasta encontrar una luz verde, si tiene la bondad de aceptar mi invitación lo estaré esperando”. Después de leer esto nos ponemos a pensar si en realidad José Emilio Pacheco no nos está dando las indicaciones para un lugar que no han descubierto.

 

Bosque de Chapultepec

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En el cuento Tenga para que se entretenga que se desarrolla: “El 9 de agosto de 1943 la señora Olga Martínez de Andrade y su hijo de seis años, Rafael Andrade Martínez, salieron de su casa (Tabasco 106, colonia Roma)”,  alentada por su hijo que le pareció vivir “una aventura el ir como los pobres en tranvía y autobús… la señora Olga se le ocurrió pasear a su hijo por el cercano Bosque de Chapultepec” sin saber que Rafaelito se extraviaría. Así el pequeño Rafael se pierde en las entrañas del bosque de Chapultepec en el que seguro más de uno se ha perdido, pero ninguno ha sido tragado por la tierra.

 

Parque Urueta

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Las Batallas en el desierto nos sitúan en la colonia Roma de los años 50, ese México que más de uno extraña, desde el inicio de la corta novela nos describe: “La calzada de La Piedad, todavía no llamada avenida Cuauhtémoc, y el parque Urueta formaban la línea divisoria entre Roma y Doctores” y el tan temible Hombre del Costal, el gran Robachicos que nos atemorizo a más de uno.

 

Avenida Álvaro Obregón

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Después de conocer a Mariana, Carlos salió fascinado del edificio mirando la avenida Álvaro Obregón “Voy a guardar intacto el recuerdo de este instante porque todo lo que existe ahora mismo nunca volverá a ser igual. Un día lo veré como la más remota prehistoria. Voy a conservarlo entero porque hoy me enamoré de Mariana” , dando inicio a la historia de (des) amor de Carlitos.

Plaza Ajusco 

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Después de gritarle su amor a Mariana, Carlos llega a la Plaza Ajusco, a la fuente que está entre su casa  y el parque donde lo llevaban recién nacido a tomar sol, en donde aprendió a caminar y en la que además veía a uno de los personajes que decoraban a la ciudad: “Vivía doña Sara P. de Madero. Me parecía imposible ver de lejos a una persona de quien hablaban los libros de historia, protagonista de cosas ocurridas cuarenta años atrás. La viejecita frágil, dignísima, siempre de luto por su marido asesinado.”

Colonia Roma 

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La colonia Roma fue el mejor escenario en el que José Emilio pintó la época de los cincuenta en la que transcurre la historia de un amor imposible y la conciencia de un mundo que se va borrando en el el tiempo. Son los años en que empiezan dos vidas adolescentes: la de Carlos – el personaje principal – y la de José Emilio Pacheco, que recorrería este espejo años más tarde.

 

(Fotos: La ciudad de México en el tiempo/Col. Villasana-Torres)