Los habitantes del… salón Los Ángeles

Salón, baile y música
Todos los martes y domingos el salón Los Ángeles le da la bienvenida a la centena de pachucos y rumberas que se reúnen en este emblemático lugar.

Todos los martes y domingos el salón Los Ángeles le da la bienvenida a la centena de pachucos y rumberas que se reúnen en este emblemático lugar. 

Hay un popular dicho que dice: “Quien no conoce el salón Los Ángeles, no conoce México”, y quién se negaría a conocer la pista de baile más antigua de chilangolandia. En ella se han parado importantes personalidades como Diego Rivera, Fidel y Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara, García Márquez, Mario Moreno “Cantinflas”, Germán Valdés “Tin Tan”, por mencionar sólo unas.

 

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Este lugar abrió sus puertas el 2 de agosto de 1937, cuando su dueño Miguel Nieto Alcántara decidió transformar su antigua bodega en un sitio donde los vecinos del barrio de la Guerrero fueran a echarse un danzón, sin pensar que, décadas más tarde, este lugar se convertiría en un referente de la capital.

Se dice que Los Ángeles es el único salón de baile que aparece en guías turísticas y por ello es muy visitado por extranjeros, quienes, fascinados, observan a las entacuchadas parejas hacer gala de sus elaborados pasos de baile. Entre risas y sorpresas, los visitantes afirman que quien conoce Los Ángeles, sabe mucho de México.

Pero conozcamos en voz de los habitantes del salón Los Ángeles: ¿qué es lo que los motiva a asistir?, ¿por qué visten así? y ¿qué significa para su mente y corazón este legendario lugar?

Al centro de la pista 

Al ritmo de “Yo no soy guapo”Virginia y Mario abren la pista de baile. Ante la mirada de asombro de los espectadores, el caballero le da tremendos giros a la dama que lo acompaña y que, dicho sea de paso, porta un llamativo vestido azul turquesa.

Mario comenta que sus pasos de baile son inspiración de sus raíces costeñas: “Mis abuelos son de Veracruz, ellos me inculcaron el gusto por la música y el baile”, platica mientras presume su elegante atuendo, el cual consta de un pantalón gris, sombrero negro y una camisa color vino que hace juego con sus zapatos de pachuco.

La pareja asiste a este lugar desde hace más de 40 años. “Procuramos venir cada 15 días, nos gusta el ambiente porque no es vulgar, es de sana convivencia, además hay música para todos los gustos. Para mí, el baile es lo que alimenta mi alma”, dice Virginia dejando ver su emoción al hablar del salón.

Su primera vez 

A lo lejos, María González mira a las parejas bailar, “no había tenido la oportunidad de asistir al salón, es muy bonito y me da gusto que los adultos tengamos un lugar donde nos podamos divertir”, comenta la mujer de cabello cano que contrasta con su jovial actitud.

Ella porta una blusa color negro y estampados de flores, comenta que la música viva es el plus que tiene el lugar: “Qué bueno que le den la oportunidad a varios grupos de venir a tocar, además de que lo hacen muy bien”.

A pesar de lo popular de este salón, María asegura que nunca había escuchado de él: “Ahora que lo conozco, no dejaré de venir y, a lo mejor, para la próxima hasta me animo a bailar”.

Ama el baile 

“Uno de los placeres de mi vida es el baile de salón, y más si lo practico en el mejor [salón] de la Ciudad de México. El baile alimenta mi espíritu, además de que es un excelente ejercicio y no te causa ningún tipo de lesión”, dice Virginia Martínez, mientras se acomoda para posar en la foto.

Desde hace 17 años acude al salón Los Ángeles. Emocionada comenta: “Es un salón tradicional, con trayectoria, conocido y valorado mundialmente. He ido a otros lugares, pero pocos te dan lo que este salón”.

Mientras observa a su alrededor, Virginia hace referencia de las instalaciones: “En pocos lugares tienen de dos a tres orquestas, mira su duela, ningún salón la tiene; la atención es buena, no hay vulgaridad, aquí no vas a ver borrachos ni a gente a gatas”.

Baila con todas

Julio asiste con regularidad a Los Ángeles, comentan los habitantes del lugar. Viste una camisa naranja, pantalón café y una llamativa corbata azul cielo; por supuesto que no pueden faltar sus elegantes zapatos tipo pachuco que presume mientras posa para la cámara.

Este elegante caballero de pequeña estatura se acerca a las mesas para sacar a bailar a las mujeres; ninguna se niega, ya que no es necesario que este pachuco hable, sus pasos de baile lo hacen por él, es por ello que cautiva a las chicas que, de inmediato, se paran cuando él estira la mano.

Julio tiene alrededor de 30 años y aunque no puede hablar, eso no impide que dé muestra de su gran talento en la pista. Todos en Los Ángeles lo conocen y hablan maravillas de él.

Conoció el amor en el salón 

Él es Luis Chávez, quien cada domingo acude religiosamente al salón que le dio el amor. “Hace 15 años me enamoré aquí de María Luisa, con ella compartí muchas cosas lindas en este salón, pero hace 8 meses falleció, dejando un gran vacío”, comenta a punto del llanto.

“Vengo a buscar lo que ya no tengo, este lugar me recuerda a mi esposa, además de que tengo muy buenos amigos con los que platico y me olvido de los problemas y del estrés”, dice mientras le toma un trago a su vaso con refresco.

Luis porta pantalón azul, camisa blanca y una corbata negra, eso sí, los lustrosos zapatos de pachuco no podían faltar, mismo que, según cuenta, adquirió en el salón.

Flores 

Otro de los personajes del salón Los Ángeles es Anita, quien pasa de mesa en mesa ofreciendo rosas en 10 pesos, aunque algunas ya están a punto de marchitarse, ella no deja de venderlas.

Anita tiene 84 años, desde los 15 empezó como fotógrafa, tiempo más tarde llegó al salón a vender sus flores. “Desde que entré al salón me gustó, porque yo siempre fui muy bailadora, mientras trabajaba me daba tiempo para bailar”.

Otro de los gustos que le ha dejado el salón es conocer muchos artistas, como dice ella: “Conviví con artistas mexicanos, extranjeros, diputados, también conocí a Fox y a Zedillo, hasta tengo fotos con ellos”, concluye muy orgullosa.

Dónde: Calle de Lerdo 206, col Guerrero, Cuauhtémoc

Horario: martes y domingo de 17 a 23 horas

(Fotos: Cuartoscuro y Dulce Ahumada)