La esquina mágica

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Óscar Vivanco vendía máquinas de escribir: una chamba respetable, pero algo monótona. Un día, caminando por avenida Hidalgo, un señor le hizo un truco de magia y él quedó totalmente maravillado. Aprendió a replicarlo y ya nunca paró de experimentar. Había nacido el Mago Chams.

Además de convertirse en prestidigitador y dar espectáculos, tanto privados como en la televisión, este hombre decidió compartir con más gente los secretos de su oficio, así que abrió la primera tienda de magia de México. Originalmente era una pequeña vitrina en una central camionera, luego tuvo un par de locales en el Centro del entonces D.F., hasta aterrizar en su locación actual, frente al Reloj Chino, al pie del espectacular Edificio Gaona, una joya arquitectónica de 1923.

El Mago Chams falleció en 2016. Hoy, la tienda está a cargo de su esposa Alejandra, mejor conocida como la Maga Isis. Ella cuenta que magos como Chen Kai o Mandrake empezaron sus carreras aquí, con mañas sencillas que poco a poco fueron sofisticando. También presume los talentos de su marido y dice que su sello de distinción fue el respeto y la empatía hacia su público, de quien nunca se burló.

Ahora que todo se importa de China, lo más hermoso de la tienda son los artilugios completamente hechos a mano. Algunos se fabrican ahí mismo, en la trastienda; otros vienen de talleres chiquitos que los elaboran sobre pedido. A pesar de su sencillez, uno se rompe la cabeza intentando descifrar cómo los pañuelos se convirtieron en pelotitas, cómo diablos le hizo la maga para que la baraja entera se convirtiera en tu carta secreta o a dónde se fue a esconder esa paloma inanimada. Cuando decides comprar uno, te revelan cómo hacerle para que dejes con el ojo cuadrado a tu propio público, ya sea en fiestas y reuniones o que quieras arrancar tu carrera en la magia.

También hay bromas y vaciladas, disfraces, trajes y zapatos de payaso, marionetas y muñecos de ventrílocuo: todo para armar un espectáculo de gran nivel.

La tienda del Mago Chams está ubicada en Bucareli 80, esquina con Emilio Dondé, en la colonia Centro.

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.