Ocho cosas que sólo pasan en chilangolandia

Ciudad

La Ciudad de México podría ser la capital del absurdo. El problema es que, inmersos en ella, no podemos darnos cuenta hasta que un extranjero nos lo recuerda

Perros superinteligentes

Mientras la gente juega a torear los coches en una avenida de ocho carriles, sin semáforo y a doble sentido, hay un perro lleno de sabiduría que utiliza el puente peatonal.

Ciudad kamikaze

Hay personas a las que les gusta sentir la brisa de los vagones del Metro en la cara, o que intentan ganarle hasta al Metrobús, pero olvidan algo: la vida es bella, en serio.

Quinceañeras en limusina

Los paseos de quinceañeras en camionetotas de 12 metros por Reforma son un ritual que representa la quintaesencia del absurdo y sinsentido de la realidad. ¿Hay algo más que decir?

Picnic godín

Los parques son como el segundo hogar de los godínez. De lunes a viernes, siempre a la misma hora, se puede ver cómo sacan su comida de un toper y arman su día de campo.

El peligro es seguro

A veces es mejor bajarse de la banqueta y sentir un gran shot de adrenalina cuando los coches pasan junto a ti, que arriesgarte a caer en una coladera vacía.

Superconcentración

El Metro puede ser un buen campo de entrenamiento para que la gente adquiera superpoderes, nada más hay que ver a los que terminan su tarea de arquitectura o se maquillan perfecto.

¿Separar la qué?

Hay personas que se esfuerzan toda la semana en separar los desechos orgánicos de los inorgánicos. Algo que sería increíble si no revolvieran toda la basura en el camión.

Micro-sonidero

Durante los 20 minutos de trayecto que hace el microbús, los efectos sutiles de la música que trae el chofer te ayudan a reencontrarte con tu esencia sonidera-dera-era-era.

Fotos: Cuartoscuro/ Shutterstock