Cambiar a la CDMX a través del diseño

Premio Inédito 2017
Foto: Lulú Urdapilleta

Platicamos con los ganadores del Premio Inédito 2017, otorgado por Design Week México, con el cual se busca dar a conocer la propuesta de diseñadores nacionales.

Para los organizadores de Design Week México, es muy importante desmitificar la idea de que el diseño no funciona más que para ser admirado y que solo se produce en ciertos países de Europa. Así surgió el Premio Inédito, el cual reconoce a lo más destacado del diseño mexicano contemporáneo. En octubre de 2017, durante cinco días, se montó una exposición en el Museo Tamayo que contaba con más de 50 piezas, todas elaboradas por diseñadores del país. Dentro de esa muestra sobresalió el trabajo de dos jóvenes que meses atrás recién habían comenzado un nuevo proyecto: Estudio ÄCO. Lucila Torres y Max Almeida concursaron en Inédito con dos calentadores de cerámica que pueden dispersar o conservar el calor utilizando los principios básicos de la termodinámica. Su objetivo era comenzar a hacerse notar, pero nunca imaginaron que serían los ganadores del Premio Inédito 2017.

¿En qué momento decidieron comenzar con su propio estudio?

Lucila: Todo comenzó en la escuela. Íbamos juntos en la universidad y después de un tiempo nos hicimos novios. Poco a poco nos dimos cuenta de que también profesionalmente podíamos funcionar muy bien; logramos equilibrarnos bastante. Ambos teníamos experiencia en diferentes despachos y con diferentes empresas; pero no estábamos de acuerdo con el trato que se les da a los diseñadores en esos lugares, por lo tanto decidimos iniciar juntos nuestro propio despacho y hacer las cosas mejor, aprovechando que yo me enfoco en la producción y que Max es sumamente creativo.

¿Esperaban ganar el Premio Inédito?

Lucila: No, para nada. Podría decir que estamos verdaderamente felices y muy sorprendidos. Somos un despacho que comenzó como tal el año pasado, nos dimos de alta en el SAT y comenzamos a hacer todas esas cosas de “adultos” durante ese proceso. Podríamos decir que nacimos alrededor de junio o julio del año pasado. Decidimos entrar a Inédito simplemente para darnos a conocer, pues mucha de la gente que consume diseño en nuestro país necesita el respaldo de haberte visto en un concurso, quieren ver que hayas salido en revistas, todo eso para darles la confianza de que no los vas a defraudar y que vas a salir corriendo con su dinero. Básicamente, lo hicimos para entrar al pequeño nicho donde ya hay otros estudios muy bien posicionados y con gente muy talentosa. Para ser sinceros, no esperábamos ganar. Estamos tan felices como sorprendidos.

 ¿Creen que la Ciudad de México puede mejorar a través del diseño?

Lucila: Creemos que el hecho de que esta ciudad sea tan caótica de alguna forma facilita las cosas. Siempre estamos muy despiertos a cualquier oportunidad, día con día salen muchas ideas cuando buscamos resolver los problemas que vamos teniendo y también al observar a la gente. A mí me asombra bastante cómo es que los mexicanos, con lo que tenemos a la mano, solucionamos muchas cosas que podrían ser un problema. Por ejemplo, el viene viene de la esquina le clava un respaldo a un tronco y listo, con eso se hizo una silla. Todas esas cosas que surgen del hecho de que la CDMX sea una ciudad tan grande y algo caótica, nos ayudan a inspirarnos mucho, así logramos decidir qué camino seguir, pues la gente, sin saberlo, está anunciando sus problemas. Nosotros tratamos de tomar esas cosas y adecuarlas de la mejor manera a la ciudad.

 ¿En qué preferirían enfocar su trabajo dentro de la ciudad?

Lucila: Hace mucha falta la incursión de mobiliario urbano en la CDMX. O sea, sí hay muchísimas cosas y se han hecho algunas propuestas pequeñas que no se han logrado unificar; sin embargo, hay un espacio enorme donde falta señalética adecuada, hay semáforos que podrían mejorar y, sobre todo, hacen falta basureros y más aparcabicis para fomentar el uso de la bicicleta.

Max: De nuestros primeros proyectos como estudio había una línea de mobiliario urbano, hicimos un par de piezas, pero es difícil distribuirlo, porque hay que vendérselo a desarrolladores y eso no es tarea sencilla. Este tipo de cosas nos parecen muy importantes para el desarrollo de la ciudad. A mí me causa mucho conflicto que en la calle no existan basureros. Desgraciadamente, la ciudad no tiene una buena cultura del manejo de la basura y eso, aunado a que es una zona donde llueve mucho, crea bastantes problemas. Por ahí nos encantaría colaborar para hacer más agradable la vida en esta ciudad que es tan caótica. 

¿Qué consejo darían a aquellos jóvenes que quieren seguir sus pasos?

Lucila: Antes de tomar la decisión de ir por nuestra cuenta, hablaba con una amiga que hace joyería, quien después de trabajar durante años con una compañía muy grande se salió. Ella me inspiró, pues me dijo: “Lo peor que puede pasar es que no funcione”. Y sí, es cierto. Lo mejor es que lo intentes. Si no estás a gusto donde estás y en verdad quieres hacerlo, lánzate sin miedo.

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Estudió Letras en la UNAM. Lector, editor y escritor de tiempo incompleto.