06066 I La ciudad de la esperanza

Contingencias, inundaciones, calles levantadas por construcciones innecesarias, inseguridad… ¿Qué está pasando con nuestra ciudad?

Para nadie resultan extrañas las similitudes que existen entre Los Simpson y nuestra realidad. Pero ¿qué pasa cuando nuestros gobernantes comienzan a mostrarse mucho más ineptos que el Jefe Gorgory o el Alcalde Diamante?

Podría parecer una buena broma, pero en nuestro día a día, esto no es un pésimo chiste. ¿O hay alguna otra forma de interpretar el gesto de nuestra flamante secretaria del Medio Ambiente, Tania Müller, quien, en el quinto día de Contingencia Ambiental, tuvo el cinismo de postear un mensaje en Twitter donde presume que “Gracias a las políticas ambientales que se llevan a cabo, la #CDMX ha dejado de ubicarse como una de las urbes más contaminadas del país”?

Mucho se podrá decir de las condiciones climatológicas “poco favorables” para dispersar los contaminantes de nuestra ciudad, pero lo que es un hecho es que, desde el año pasado que se encendieron las alarmas por los índices de contaminación que estábamos respirando, las medidas para solucionar el problema han sido estériles. Por el contrario, pareciera que la única política ambiental que ha existido durante la presente administración ha sido exterminar a la mayor cantidad de árboles posibles. Insurgentes, Churubusco, Mixcoac y ahora Reforma son testigo de ello.

Por supuesto que si hay algo que ayuda a dispersar los contaminantes son los fuertes vientos y las tormentas, pero ¿qué creen? Tampoco estamos verdaderamente preparados para afrontarlos. Y es que aquellas postales con autos convertidos en trajineras ante las fuertes inundaciones provocadas por las lluvias que nuestras autoridades califican de “atípicas”, ya se están convirtiendo en algo “típico”.

¿Y de la inseguridad? Parece que todos los incidentes son “aislados”, pero durante la última semana, he tenido conocimiento de al menos cinco personas cercanas que fueron asaltadas en las calles de la ciudad.

Tal vez va siendo momento de que Miguel Ángel Mancera desempolve aquel slogan con el que se refería a nuestra urbe como la “Ciudad de la Esperanza” y es que, ante las condiciones que afrontamos, pareciera que la única solución es “esperar a que no nos asalten”, “esperar que no llueva muy fuerte” o “esperar no morirnos” por alguna enfermedad respiratoria.

Foto: Cuartoscuro