Una memoria pictórica cosida con parches

Resguardo y resistencia, de Carla Rippey, es la más reciente exposición de artes gráficas montada en el Museo de Arte Carrillo Gil.

Conformada por casi 90 piezas, entre fotografías, estampas, dibujos y grabados, Rippey busca ligar su historia personal con el trabajo profesional al que se ha dedicado desde hace más de 40 años, cuando llegó a radicar a la Ciudad de México.

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Uno de sus temas es el contacto con el pasado que no vivió, pero que le pertenece como parte de la memoria colectiva del país.

En Cuando mi sangre aún no era mi sangre se entrelazan las escenas de la vida cotidiana, casi campirana, de la Ciudad de México, con el episodio de la Revolución.

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La vida de la artista nacida en Kansas, Estados Unidos, ha estado marcada por diversos procesos migratorios, que por momentos se asemejan, según la propia Rippey, a los quilts (colchas parchadas), que forman parte de su propia herencia cultural.

En 1969 viajó a París a estudiar en la Sorbona. En los 70 estuvo en Chile, donde apoyó al gobierno de Salvador Allende. En 1973 se vino a vivir a México. Actualmente es directora de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda.

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La muestra estará abierta hasta el 30 de octubre. El costo de la entrada es de $45, de martes a sábado, y los domingos es gratis.

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Inició su carrera periodística hace cinco años en El Universal. Ha colaborado en los suplementos Domingo y Confabulario. Se considera apasionado de la Ciudad de México, de su pasado y de las historias que la habitan, más aún si son mera fantasía.