Volver a Poe

Por su novela más reciente, el escritor tapatío recibió el premio nacional de novela negra una vuelta de tuerca

Fotografía: Lulú Urdapilleta

Cuando era adolescente, uno de los autores determinantes en las lecturas iniciáticas de Bernardo Esquinca fue Edgar Allan Poe. Años después, ya como uno de los escritores de sagas policiacas más importantes de Latinoamérica, Esquinca revisitó la obra del autor de “El cuervo” para escribir una novela que lo pone como personaje principal. Hablamos con Bernardo Esquinca para que nos cuente más sobre su nueva novela, Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe.

¿Cómo nació la idea de escribir esta novela?

Hace unos cuatro años me pidieron un artículo sobre Edgar Allan Poe, y quise evitar los lugares comunes. Me puse a releer todos sus cuentos, varios artículos relacionados con él, buscando algún ángulo que no fuera el típico, y por ahí di con un dato que no es tan conocido: la vez que Edgar la hizo de detective en la vida real.

Mi artículo se llamaba “Edgar Allan Poe, detective”, y me hizo empaparme nuevamente de Poe, que fue uno de los autores que leí con mucha atención en la adolescencia. Entonces llegó un momento en el que dije: “Con todo eso que investigué podría hacer una novela.” Pero necesitaba más. Busqué más libros, me interesaba narrar su juventud, su adolescencia en Charlottesville y en Nueva York más adulto. Así surgió esta novela que no tenía en mente, como esos proyectos que planeas con más tiempo y los tienes en fila. Este surgió no de la nada, pero sí muy espontáneamente.

¿Fue difícil darle la voz a Poe?

No lo fue. No sé si lo hice bien, pero no fue difícil, porque siento que Edgar y yo tenemos sensibilidades parecidas. Él es un genio, yo no, eso sí lo aclaro. Edgar era un azotado, yo también. No me fue difícil ponerme en sus zapatos y, basado en toda la información y en toda la investigación que hice, ponerlo en movimiento. Me salió natural.

¿Poe te inspira a ti como Byron inspiró a Poe?

Sin duda. Fue el primer autor al que leí con mucha atención. Había un libro de sus narraciones extraordinarias en casa de mi abuela. Me obsesioné con el libro. Me leí todos los cuentos, me provocó pesadillas nocturnas y diurnas, las más interesantes. Fue mi libro de juventud. De verdad no ha envejecido para nada, está muy vigente y disfruté mucho releer su obra e investigar mucho más a fondo sobre su vida.

En la novela aprovechas para hablar sobre el éxito, que Poe conoció poco. A ti como autor, ¿te va mejor o peor que a Poe?

Me va bien, cada vez tengo más lectores y sobre todo me publica una editorial magnífica. Alguna vez Rodrigo Fresán dijo que el éxito en la literatura es encontrar un editor que entienda tu proyecto.
Y yo tengo esa fortuna. Pero tampoco me reconocen en la calle ni mucho menos. Más bien me está permitiendo una situación en la que hay una respuesta favorable de mis lectores a mis libros, y me permite concentrarme en la escritura.

¿De qué otra clase de material te empapaste para contar esta historia?

Hay una parte de la novela donde quizás la influencia viene de Allan Moore, un novelista gráfico a quien admiro mucho, un escritor muy potente que tiene su Liga de Hombres Extraordinarios. También desde siempre he sentido atracción como mucha gente por los freaks, un tema fuerte, que no es nuevo. Es un tema que me llama la atención desde hace mucho tiempo, muy atractivo para quienes nos gustan los temas de los descastados. Aquí encontré la manera de involucrarlo en una trama de ficción.

¿Fue difícil tocar el tema de la esclavitud?

No soy ningún experto en el tema. Me empapé de algún modo, pero tampoco es el tema principal de la novela, sino que aparece como un contexto y espero haberle dado la seriedad que merece.

¿Hay alguna relación entre los caracteres de los personajes de la novela y Eugenio Casasola?

Edgar guarda poca relación con Casasola, salvo lo romántico, que ahí nos hilamos los tres. Edgar era un romántico azotado, Casasola es un romántico azotado y yo soy un romántico azotado. Pero fuera de eso es muy distinto el contexto.

Esta novela ganó el Premio Nacional de Novela Negra Una vuela de tuerca 2017. También has recibido becas y pertenecido al SNC. ¿Qué piensas de estos apoyos?

Son muy buenos. Son muy polémicos y puedo entender por qué. Es un tema complejo. No todo el mundo está conforme y además hay cosas que se podrían mejorar en el proceso de selección, que es donde muchos creadores se han quejado. Pero por supuesto que sirven. Yo puedo dar fe de ello. La primera vez que tuve la beca hice cuatro libros y en la segunda hice tres.

Tú ves los currículums de muchos autores de distintas generaciones y todos han publicado en Tierra Adentro. Son proyectos nobles, por supuesto que todos esos estímulos son perfectibles, pero sin duda funcionan. Y además, en un país en donde se lee poco y en donde los escritores no podemos vivir desgraciadamente como quisiéramos de los libros que hacemos, eso ayuda mucho.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Estoy terminando un libro de cuentos y quiero regresar a Casasola. Inframundo (2017) termina con una incógnita muy fuerte que todavía debe ser resuelta.

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