¿Adiós a los cibercafés?

La expansión del internet inalámbrico y el mayor uso de dispositivos móviles ponen a prueba la existencia de estos negocios.

Hace 14 años, Alberto Díaz abrió un café internet con servicio de papelería en la calle Versalles, en la colonia Juárez. Sus principales clientes eran los vecinos jóvenes de la zona, quienes deseaban navegar y solían pasar varias horas en las salas de chat. Desde entonces, sin embargo, factores como el boom tecnológico que permite tener acceso a la red en la palma de la mano han modificado radicalmente el perfil de quienes acuden al lugar.

“Antes lo usaban horas. Había muchachos que pasaban hasta tres o cuatro. Ahora mi cliente es alguien que pasa y entra a ocupar los servicios de navegación e impresión, básicamente, pero no son clientes fijos, no son los que viven por aquí. Son las personas que necesitan un café internet cerca de donde están caminando. Están motivadas por una necesidad más que por un interés de ocio. Y por eso lo ocupan lo menos posible, para ahorrar”, dice.

Como otros dueños y encargados de cibercafés, Alberto estima que sus ingresos por renta de computadoras han caído alrededor de 50% durante los últimos años, un reflejo de que estos negocios han ido cambiando y perdiendo terreno, y de que tienen un futuro incierto.

Datos de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci) dan contexto a la situación. En 2004, cuando la agrupación comenzó a medir los hábitos de los internautas mexicanos —la mayoría de ellos concentrada en la capital—, 37% se conectaba a la red desde un café internet. En contraste, para este año la cifra ha bajado a 14%.

En su 12 Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México, la Amipci reporta que el uso de cibercafés cayó 17% de 2015 a 2016. Sin embargo, ese es el mismo porcentaje que subió el tiempo que los mexicanos pasan en la red, el cual llegó a siete horas con 14 minutos al día, en buena medida gracias a la mayor utilización de teléfonos inteligentes.

De esa manera, la diversificación de herramientas tecnológicas y la oferta de paquetes de acceso a internet en casa o desde un smartphone han impactado a los cibercafés, y si bien no hay datos oficiales sobre cuántos de ellos han cerrado en la ciudad, sus encargados son conscientes de los cambios que deben enfrentar.

“Sigue habiendo usuarios, pero ha cambiado el tipo de usuario. Antes el usuario era el que no tenía una computadora en casa. Ahora el usuario tiene computadora en casa, pero hace uso de los cafés para cosas que tiene que resolver en la calle, como algo de trabajo, como algo a lo que tiene que dar respuesta inmediata, para obtener documentación o resolver algo mientras está en la calle”, dice Luis Domínguez, quien desde hace 20 años atiende un local cercano a la delegación Cuauhtémoc.

El futuro posible

María Elena Meneses, académica del Tec de Monterrey especializada en el estudio sociológico de la red, explica que “los cafés internet pertenecen a la era ‘precelular’, cuando el acceso se daba sólo a través de computadoras”. En otras palabras, el auge de los dispositivos móviles ha alterado el panorama de estos negocios.

“El celular es la tecnología que más rápidamente ha crecido en la historia de la humanidad en cuanto a penetración en la vida cotidiana. Por eso, los cafés internet han caducado como puntos de conexión. No quiere decir que vayan a desaparecer, pero su boom ya pasó, y fue rebasado por la ubicuidad de la telefonía celular y el WiFi”, dice la experta.

Los datos de la Amipci para 2016 indican que la mayoría de los internautas entra a la red por medio de una conexión de WiFi contratada. En contraste, los accesos por medio de conexiones públicas han caído.

Además, el smartphone es el dispositivo favorito de los internautas, con 77% de las menciones. Le siguen la laptop, con 69%, y la computadora de escritorio, con 50%.

“Antes, en los tiempos del Messenger, la gente se gastaba tres horas chateando, pero desde que hay teléfonos inteligentes, haces llamadas y tienes tu computadora en la palma de la mano. Eso sí ha cambiado”, dice Mario Bernal, responsable de un cibercafé de la Condesa, quien se niega a pensar que este sector esté en decadencia.

Sobre esto, los encargados de cafés ubicados en la Glorieta de Insurgentes comentan que la popularidad de redes sociales, principalmente Facebook, lleva clientes hasta sus locales, donde los usuarios también entran a sitios de pornografía y de videojuegos. Sin embargo, a diferencia de negocios ubicados en otras zonas, estos tienen la ventaja de situarse en un área de alto flujo de peatones, lo que les ayuda a tener un amplio mercado potencial.

Para Meneses, ante los constantes y profundos cambios tecnológicos, los cibercafés dejarán de ser negocio en zonas urbanas, pero “en zonas semiurbanas y poblados pequeños pueden ser aún efectivos”. Purificación Carpinteyro, exdirectora de Correos de México, expuso una idea similar durante una entrevista a principios de año. Según la exfuncionaria, las oficinas postales de zonas rurales pueden convertirse en cafés internet que permitan a los ciudadanos ya no enviar cartas, sino correos electrónicos, así como acceder a otros servicios.

En cifras

  • 37% de los internautas mexicanos que había en 2004 se conectaba en cafés internet.
  • 14% de los internautas que hay este año recurre a estos negocios con ese fin.
  • horas con 14 minutos diarios, en promedio, pasa conectado un usuario mexicano.
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Artículo anteriorEdición impresa: 1/08/2016
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Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.