Al rescate del Canal Nacional

Un nuevo parque lineal en la CDMX

Canal Nacional

Desde hace dos décadas el Canal Nacional es atendido por vecinos y organizaciones, pero a partir de este año el Gobierno de la CDMX lo volverá un área recreativa

En tres años, el Canal Nacional será un parque lineal. El cauce artificial que fue construido desde la época prehispánica, será sometido a un rescate profundo que promete convertirlo en un parque nacional.

El proyecto se desarrollará en tres etapas: la primera será una intervención en los primeros 1.6 kilómetros de longitud, para lo que el Gobierno de la Ciudad de México invertirá 100 millones de pesos tan solo en 2019 para iniciar el rescate de este lugar histórico.

El Canal Nacional es un cauce de agua a cielo abierto creado antes de la fundación de México-Tenochtitlán. Originalmente era abastecido por los escurrimientos del Popocatépetl, el lago de Chalco y los ojos de agua en Xochimilco y Tláhuac.

Su principal función era el traslado de productos agrícolas y llegaba a los embarcaderos de La Merced y Jamaica, donde, desde entonces, se encuentran dos de los mercados más grandes de la Ciudad de México. Actualmente atraviesa las alcaldías de Coyoacán, Iztapalapa y Xochimilco, desde la zona sur del Anillo Periférico hasta el Río Churubusco, y tiene una longitud de 8.6 kilómetros.

De acuerdo con datos históricos, en los años 40 y 50 vivió modificaciones en su cauce y algunas de sus áreas fueron entubadas; mientras que en los 80 otros de sus tramos se ocuparon para descargar agua de drenaje. En 2006 recibió mantenimiento mayor, pero después fue abandonado y en 2012 se le nombró Espacio Abierto Monumental del Distrito Federal.

Unidos por su restauración

En un documento basado en recorridos de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) entre 2013 y 2015, la dependencia documentó los problemas del Canal Nacional. Entre ellos destacan un asentamiento irregular, tiraderos de basura y animales muertos, daños en los bordes del Canal y la presencia de lirio acuático que no permite el desarrollo de especies.  

También encontró álamos, casuarinas, eucaliptos y acacias infestados de muérdago y árboles inclinados que representan un riesgo en caso de caída, además de tubos de descarga de aguas residuales.

“Los vecinos no querían vivir junto a un drenaje a cielo abierto”, dice Erick Aguilar, especialista en la historia del Canal Nacional que realiza su tesis doctoral sobre el rescate del espacio por parte de la comunidad.

Además, explica que desde hace 20 años surgieron colectivos que decidieron comenzar la limpieza y actualmente hay una red de cinco organizaciones que se han repartido diferentes tramos del Canal.

De los 8.6 kilómetros de longitud, se estima que solo 1.5 no tiene adoptante. El resto es intervenido, cuidado y aprovechado por grupos de vecinos que se han apropiado del espacio público para generar convivencia y zonas seguras.

“Otro de nuestros objetivos es crear conciencia ambiental y para eso hacemos jornadas de limpieza, reforestación, rodadas ciclistas y proyecciones de cine. Tenemos huertos urbanos, en algunas zonas hay unas lanchas para poder recorrer el Canal y alimentamos a las aves que se han quedado a vivir aquí. Queremos mostrarle a la gente que este lugar es uno de los pocos que nos quedan de la herencia lacustre de la Ciudad de México”, explica el representante de Milpaktli A.C., Roberto Yañez.

Para Erick Aguilar, el rescate del Canal Nacional puede ser un buen proyecto si se cumplen tres condiciones: que se tome en cuenta a las organizaciones que han trabajado por años en la zona, si las obras contemplan el diagnóstico profundo que en 2018 elaboró el Instituto de Geografía de la UNAM y si, con base en esos resultados, también se publica el Plan de Manejo que debió estar listo desde 2012 y que garantizaría un presupuesto permanente para el mantenimiento de la zona.

Van por el rescate del Canal Nacional

El plan pasó de ser una promesa de campaña de Claudia Sheinbaum a tener un presupuesto de 100 millones de pesos en su primer año, el cual se extenderá hasta 2021, dividido en tres fases.

La primera etapa de restauración corresponderá a la parte norte del Canal Nacional, de La Viga a Río Churubusco con 1,687 metros. La segunda fase tendrá una longitud de 4,145 metros de la calle Nimes hasta La Viga y se trabajará en el año 2020; mientras que la tercera será al extremo sur del Canal, de Periférico a Nimes con 2,766 metros, para concluirse en 2021.

De acuerdo con la primera versión del proyecto, en el tramo uno se instalarán módulos de Seguridad Pública, se renovará el alumbrado con lámparas led-solares y se rehabilitará la imagen urbana. Los taludes del Canal serán restaurados y se llevará a cabo el saneamiento del caudal de agua a través de tecnologías alternativas saludables. Se integrarán áreas recreativas, gimnasios al aire libre y zonas de descanso con accesibilidad universal para hacer que la comunidad se apropie del espacio público.

También se aumentará la cantidad de agua que provendrá de la planta de tratamiento del Cerro de la Estrella y se introducirán especies subacuáticas y microorganismos que mantengan el oxígeno, realicen servicios ambientales y ayuden en la conservación de la fauna. Además de que se fomentará el desarrollo económico a partir de actividades turísticas.

De acuerdo con Rafael Carmona, director del Sistema de Aguas de la CDMX, el proyecto ejecutivo de las tres fases de rescate deberá entregarse el 30 de junio, sin embargo, se espera que ese mismo mes inicien las obras en el primer tramo, que tendrán que estar listas en 2019.