Riesgos (y cura) de la adicción a gastar

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Adquirir bienes para mejorar la autoestima o responder a estados de ánimo impulsivamente es un trastorno psicológico llamado oniomanía y a quien lo sufre se le conoce como comprador compulsivo. Mantén ese problema a raya con esta guía.

Por Mariana Limón

Todo comienza cinco minutos después de haber firmado el voucher. Tu respiración se agita, tu cuerpo se tensa y todos tus pensamientos conducen al mismo punto: la culpa. “No lo necesitaba”, “gasté demasiado”, “seguro estoy a nada de sobregirar la tarjeta”. No importa qué hayas comprado, es el impulso lo que te atormenta. Porque no es la primera vez que lo haces.

En casa guardas todo tipo de artículos, nuevos, todavía con la etiqueta: jamás los usaste. Ya eres experto en malabarear con tus tarjetas de crédito: usas una para pagar las deudas de la otra. No puedes controlarlo, pese a la culpa. Cada nueva oferta desata en ti la necesidad de comprar.

Así vive una persona con oniomanía, es decir, un comprador compulsivo.

Durante el Buen Fin, este tipo de trastorno se intensifica, llenando al sujeto de angustia y deudas. Es más común de lo que se cree. Según la Asociación Mexicana sobre la Adicción, entre 4 y 12% de los mexicanos padece esta patología; se sabe, además, que las mujeres son más propensas a padecerla y que el problema se detona cerca de los 30 años.

A pesar del porcentaje de personas que lo padecen, en la ciudad no hay ningún centro de apoyo. Joel Francisco García, por ejemplo, fundador de Deudores Anónimos, planea reabrir la asociación próximamente —estaba ubicada en Tlacoquemécatl 218, a kilómetro y medio del metro Zapata—, pero teme que deba cerrarla, como pasó en el 2015, porque la mayoría de los asistentes abandona las sesiones al poco tiempo al no encontrar una solución rápida a sus problemas financieros. Como con cualquier otra adicción, el proceso de recuperación es largo y para muchos es más fácil rendirse.

En promedio, un mexicano gastará 2 mil 947 pesos durante el Buen Fin. No es tanto. Sin embargo, si se repite la tendencia que se ha marcado desde el 2011, cerca de 60% de los pagos se realizará con tarjeta de crédito. Y esto, para los adictos a las compras, podría representar un riesgo.

Joel advierte que el trastorno es serio y, si se sale de control, puede provocar hasta la pérdida de patrimonio. Él lo vivió. En algún punto, sus deudas fueron tan grandes que no pudo pagarlas. Perdió su casa.

“Ser comprador compulsivo es una tendencia a vivir en el abismo. No tienes dinero, pero la necesidad de querer tenerlo hace que des un salto al precipicio, en lugar de quedarte quieto”, así describe este trastorno. “Intervienen muchos factores psicológicos, pero al final se trata de que arrastras una carencia emocional: gastas para llenar un vacío. Esto provoca que no planifiques tu vida, que no tengas claridad financiera, que no consideres tus gastos, no ahorres”.

Controlar los gastos

¿Qué desencadena el trastorno de un comprador compulsivo? Ni la ciencia puede responderlo. Las causas permanecen desconocidas. La Revista Iberoamericana de Psicosomática explica que involucra factores psicológicos, biológicos y sociales. Por ejemplo: se utilizan las compras como estrategia para mejorar la autoestima, se responde a estados de ánimo (positivos y negativos) con impulsos y la severidad del trastorno se relaciona con síntomas depresivos.

Existen varios puntos clave para identificar a un comprador compulsivo, según Joel: “Hay problemas si no tienes clara tu situación financiera o si no conoces el balance de tus cuentas. También si no puedes dejar pasar una buena oferta”.

Como toda enfermedad, la oniomanía tiene cura. Se requiere de un tratamiento a largo plazo que involucra factores psicológicos y de administración financiera.

“Te puedes volver tan adicto como un alcohólico. Entonces, ¿qué sigue? Debes tener abstinencia, es decir, mantenerte lejos de los gastos. A muchos les recomiendo utilizar la ‘otra’ cirugía plástica: es decir, agarrar unas tijeras y cortar todos sus plásticos porque no deben tener crédito hasta saber controlarse. Otra de las herramientas básicas para recuperarse es anotar todo lo que gastas. Cuando llegas al grupo, lo primero que te decimos es: ‘anota tus gastos durante seis semanas, desde un chicle hasta lo más caro’, con esto te das cuenta dónde estás gastando el dinero”.

En temporada de ofertas, la principal recomendación es no dejarse llevar por las promociones y descuentos. Según un informe de Deloitte, la clave está en no comprar por impulso, actuar con cautela, razonar las necesidades y comparar precios.

Condusef propone otras medidas de precaución: hacer una lista de lo que necesitas comprar considerando tus ingresos y gastos cotidianos. La otra es cuidar tu capacidad de endeudamiento, una forma fácil de hacerlo es no destinar más del 30% de tu ingreso mensual al pago de deudas.

El futuro de Deudores Anónimos en la ciudad permanece incierto. Hay planes de reabrirlo, pero están indefinidos. Aun así, Joel insiste en que cualquier persona que compre de forma compulsiva debe atenderse: “La clave es buscar ayuda emocional porque gran parte del problema son las emociones. Puedes encontrar asesores financieros o coaching, pero eso por sí solo no te va a curar, se tiene que entender que hay algo más en el fondo”.

En cifras

  • 100 mil millones de pesos se esperan como ingresos mínimos a nivel nacional durante este Buen Fin.
  • 24% de las personas compró un artículo que no necesitaba durante el Buen Fin pasado.
  • 6 de cada 10 pesos de compra durante el Buen Fin se gastan vía tarjetas de crédito.