El encantador de ajolotes

Desde hace tres años, Jonathan Miranda se dedica a preservar ajolotes y lo conjuga con actividades responsables

¿Has pensado en tener un axolote como mascota? Este habitante de Xochimilco te enseña cómo cuidarlos y, de paso, echarle una manita al medio ambiente

Cuando era pequeño, a finales de los 90 e inicios de este siglo, Jonathan Miranda Valderrama recorría con su abuelo el Canal Apatlaco que se encuentra, literalmente, a la vuelta de su casa. “Recuerdo que en toda visita a las chinampas, metía la cubeta y siempre me encontraba por lo menos un ajolote; ahora, si haces el experimento, lo único que encuentras es basura”.

El joven xochimilca de 32 años ha sido testigo de la alarmante disminución del Ambystoma mexicanum, como se le conoce científicamente al anfibio que en los últimos años ha retomado su estatus como símbolo identitario de la capital. Según el primer censo de esta población, realizado en 1998 por la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, se registraron 6 mil ejemplares por km2 en los humedales de la alcaldía; tan solo una década después, la cifra se redujo a solo 100 por km2, según la UNAM.

Esto ha hecho que el ajolote sea parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que incluye a las especies con mayor grado de amenaza y riesgo de extinción, pero a la par ha ocasionado que los esfuerzos para preservar la especie se multipliquen desde diversos sectores de la población. Jonathan es precisamente uno de los interesados en ayudar a su conservación, pero su apuesta es poco convencional.

Los cuidados básicos

Ajolotario Xochimilco nació hace casi tres años, cuando Jonathan recibió su primer ajolote, regalo de un amigo. Tras compartir fotos de estos en las redes sociales, las preguntas no tardaron en llegar: cómo era tener uno, qué cuidados eran necesarios e incluso cuál era el mejor ambiente en cautiverio para cada especie.

Si bien él tenía cierta noción sobre el cuidado de ajolotes gracias a su familia, sus amigos y vecinos, muchas de las solicitudes le hicieron darse cuenta sobre su propio desconocimiento. Esto lo llevó a documentarse más y tomar cursos como el que ofrece sobre el tema el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas Cuemanco.

Miranda Valderrama aprendió sobre su crianza, cuidados y seguimiento. No fue fácil: financiar el cuidado de las especies y aprender a controlar el ambiente para obtener los mejores resultados eran retos cuyos resultados incluían la muerte de desoves completos, lo cual es difícil de superar. Tras años de trabajo, Ajolotario Xochimilco ha sido criadero de 50 ejemplares adultos de ajolotes pardos, albinos y melanísticos.

Pero no fue hasta que su otra vocación, la música, lo llevó a Europa, como parte de una gira con su banda, que el proyecto tomó forma. “Aunque se trata de una especie endémica, no la encuentras solo en la ciudad o en el país, sino en diferentes regiones del mundo, incluso como animal doméstico. La diferencia es la educación, hay una responsabilidad previa a su compra”.

Ajolotes fantásticos y dónde encontrarlos

Al regresar de aquella gira, Jonathan puso manos a la obra. Primero formó dos cursos abiertos al público en general: el primero sobre crianza, cuyo precio es de $400, y otro sobre cuidados generales del ajolote, que cuesta $250. En ellos aterrizó los conocimientos que aprendió durante los años previos para interesar no solo a investigadores, sino a la población que más lo compra: niños y jóvenes.

“El ajolote se ha convertido en una mascota que está de moda y eso no es necesariamente malo si sabemos aprovechar la situación”, explica. “Desgraciadamente, en la actualidad no es posible mantenerlos en su hábitat natural, mientras que si se tienen en cautiverio, con los cuidados adecuados, es una forma de preservar la especie y esto solo lo puedes lograr a través de la educación”.

Varios estudios son los que respaldan esta postura, pues el hábitat natural de estos chilangos acuáticos se encuentra deteriorado por la contaminación y amenazado por la tilapia asiática, una especie de peces que se introdujo para motivar la pesca en la región, pero que ha hecho de otros animales nativos su principal alimento. Esto sin contar el comercio ilegal que disminuye aún más la población.

La suma de estos tres elementos ha ocasionado que el promedio de sobrevivencia en libertad sea de tres años menos que en cautiverio. Sin embargo, un cuidado deficiente puede ocasionar más muertes que vidas salvadas, y es aquí donde resulta necesario que antes de adquirir un ajolote, se conozcan todos los cuidados que requieren.

“Lo mejor en estos casos es verlos como peces”, asegura Jonathan. “Primero, porque son especies que pertenecen al agua y requieren ciertas condiciones muy específicas, como el nivel de PH, el tipo de agua, alimentación e incluso las interacciones con humanos, pues ellos no están acostumbrados a esto, por lo que lo mejor es mantener el contacto mínimo y generar espacios autosustentables que fomenten una baja interacción”.

Apuesta por los jóvenes

La propuesta de este ajolotario se basa precisamente en buscar una solución a partir de una educación a temprana edad que sea mucho más directa. “Si desde jóvenes nos es posible ver los efectos directos que tienen nuestras acciones, es posible generar un verdadero efecto de conciencia ambiental que va desde la basura que generas hasta la relación que tienes con otros seres vivos”, comenta Jonathan.

Es por esto que, además de los cursos que ofrece, Jonathan busca la forma de aliarse con escuelas primarias y secundarias. “Una gran ventaja de involucrar a los jóvenes es que ellos son los que más cambios e interés pueden generar en su familia”, detalla. A largo plazo, en cambio, lo que espera es poder mudar el ajolotario a una chinampa y formar parte del programa de refugios que buscan liberar a la especie en áreas seleccionadas y controladas.

Xólotl era el dios prehispánico hermano de Quetzalcóatl cuya historia comenzó como una carrera por su propia sobrevivencia. Para evitar ser sacrificado, se escondió bajo el disfraz del maíz, el maguey y finalmente en el agua. Hoy, su afrenta continúa, pero todo parece indicar que ahora busca un nuevo escondite.

Si quieres tomar un curso, visitar el Ajolotario Xochimilco o hacer una donación, contáctalos vía Facebook: Ajolotario Xochimilco