Una aventura en solitario

Tito Fuentes y El ocaso

Tito Fuentes, guitarrista de Molotov, lanza su primer disco solista en el que plasma sus vivencias como motociclista en la CDMX

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

Hablar con el guitarrista de Molotov es como lanzar una moneda al aire. No se sabe si lo que dice es en serio o es broma. Cuenta que tardó seis años en lanzar su nuevo proyecto musical, pero de inmediato rompe una carcajada y confiesa que en realidad fue en mucho menos tiempo.
Ese es su carácter: improvisado, fugaz y arrebatado. Su forma de ver la vida. Es como darle un sí al no. Así se la juega Tito Fuentes en su primer sencillo: “Ya, mami
(el imbécil de la moto)”.
“Si se me cierran y me alcanzan, se dan vuelta o me rebasan”. No es un verso que inventó para la canción con la que ahora debuta como solista, es el reflejo de la vida de Ismael Fuentes de Garay como motociclista, rockstar y chilango de corazón.
“Esta canción tiene mucho que ver con la movilización de la ciudad, de cómo manejan los chilangos. Sostiene una relación con las calles, no necesariamente con elementos sónicos, pero sí con lo que nos afecta todos los días: el tráfico, la gente y el calor”, comenta sobre su reciente track.
Aunque Tito pudiera tener la “facha” de muy alivianado, lo cierto es que se considera un buen padre y amigo. Ama la unión de su familia, sus amigos y también lo bueno y lo despreciable del lugar que lo ha visto andar y tocar la guitarra desde muy joven.
   “La ciudad es disfrutable, aunque da coraje ver que podría ser mil veces más chingona. Un lugar donde cada quién entendiera bien su ‘jale’ y lejos de la corrupción”, explica sobre la idea que tiene de la capital. Una visión que le acompaña desde siempre como sello inconfundible del espíritu de Molotov: la denuncia social.

Rebelde hasta la muerte
Tito ha logrado posicionarse en el mundo del rock desde su banda madre, Molotov, donde además de ser guitarrista, tocó el bajo en temas emblemáticos como “Frijolero” (2003) o éxitos de su propia autoría como “Puto” (1997), “El mundo” (1999) o “Voto latino”, que fueron y siguen siendo bandera de la juventud chilanga, chicana y latina. Pero muy pocos imaginaban su nueva etapa.
Tito Fuentes reinventa las vivencias de sus rodadas en su disco El ocaso y captura las escenas que le cautivan y lo hacen vibrar como cuando corre de noche en su moto KTM Adventure por Insurgentes, Viaducto o Circuito Interior, avenidas diseñadas para recorrer los extremos de la ciudad, ya sea a vuelta de rueda o con el acelerador a fondo. “Nunca me puedo librar de la injerencia del entorno en las composiciones y así es como salen las canciones, no todas, pero sí muchas”, dice. Otra forma de explorar extremos. Variaciones de ritmo y velocida
des.
En un esfuerzo prolongado, el músico intenta recordar desde cuándo incursionó en el mundo biker, pero solo atina a los números “No sé. Muchos años. Desde siempre. Tal vez 15 o 20 años”, vacila.
De lo que sí está seguro es de que la ciudad se mueve y él con ella. “La verdad creo que está en mal momento. Con hoyos, materiales baratos, está cañón…, pero andar en moto es el mejor transporte, salvo cuando vas con toda la familia”.

De su nuevo proyecto cuenta que todos los temas fueron realizados con la colaboración de sus amigos, entre ellos Melchor Magaña (exintegrante de Los Nena) y Camilo Froideval (productor). “Tenía ganas de salir con “El imbécil de la moto” porque es la canción más vieja, porque ando en moto y la tengo muy presente. No sé, se me antojó, es de mis favoritas”.

En el tema “Adiós al mundo como lo conocía”, Tito revive su visión de la ciudad cuando era pequeño. “Ahora nada es como me acuerdo, ni siquiera hay algún tipo de referencia de esos tiempos que pueda usar con mis hijos. Ya no es igual. Me acuerdo de las calles, las glorietas, la gente… Pero todo han cambiado mucho”.

Y así como la ciudad muta y es imposible definirla en una sola palabra, también pasa con su música. Tito opina que su estilo no es solo rock, tampoco es alternativo. Más bien es una mezcla de a gogó, rap y más. Sugiere que el género que mejor lo describe es el “mayelismo”, o sea, la ideología de Mayel —nombre con el que también se le conoce—. Una versatilidad de ritmos que le ha dado la oportunidad de participar en otras bandas como Calle 13 y Los Pericos.

Un ‘molocho’ consciente
Tito se expresa como es, como siente, como hablan los chilangos. Su vocabulario está lleno de expresiones de aquí, de allá y de groserías, pero no por eso deja de lado la elocuencia para referirse a la falta de cordialidad que por momentos se apodera de las calles. “Creo que todas las personas tienen derecho de andar con su bicla, su moto o patineta a donde quieran, pero mucha gente es gandalla al volante. Siento que no debe haber disputa por el espacio público, más bien debemos ver cómo chingados le hacemos para convivir mejor”.

Aunque ahora el guitarrista se prepara para el festejo del aniversario del primer disco de Molotov, no piensa abandonar su proyecto y mucho menos a los “molochos”, —como se dicen entre ellos—. “Creo que me seguiré preparando igual: chupando y así. Ya saben, voy a organizarme por supuesto”, concluye con tono vacilante y mirada firme. Un volado de sensaciones.

En cifras: 

  • 9 canciones tiene el nuevo disco de Tito Fuentes, El ocaso.
  • 20 años de trayectoria celebra Tito Fuentes con Molotov.
  • 3 años tardó Ismael Fuentes de Garay en realizar su nueva producción.
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