Una línea sin fronteras

Ricardo Terrazo contesta la línea migrante desde la CDMX

Ricardo Terrazo hace que varios migrantes se reencuentren con su familia solo con levantar el teléfono.

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

La idea era cubrir su servicio social en la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), pero al ver que Ricardo Terrazo tenía facilidad para hablar inglés y francés, lo invitaron a ser una de las tres personas que atienden la Línea de Atención a Migrantes para ayudar a quienes buscan una asesoría legal o consular.

“Yo tengo la licenciatura en Enseñanza de Inglés y buscaba algo que fuera diferente a la carrera para mi servicio social, entonces vi la posibilidad de hacerlo aquí. Entré y me dijeron que necesitaban a alguien que hablara idiomas porque llamaban personas de otros países y aquí sigo tres años después”, dice Ricardo.

Conforme pasaban los días empezó a conocer los problemas que enfrentan los migrantes y eso ha marcado su vida, pues se hizo consciente de lo duro que puede ser vivir en un lugar desconocido.

“Al principio fue una situación complicada porque hay muchas historias difíciles. Se me hacía un nudo en la garganta y había momentos en los que no sabía qué hacer. Afortunadamente estamos capacitados, aprendí a prestar atención lo mejor posible. La gente que llama está alterada y no puedo contagiarme”, afirma.

Entre las experiencias que más recuerda está la llamada de una mujer. Su esposo estaba perdido en el desierto de Estados Unidos con poca pila en el celular. Las acciones fueron claras: llamó al hombre en cuestión para pedirle referencias que dieran una señal de su ubicación, recurrió a organizaciones y una accedió a buscarlo.

“Poquito después la señora volvió a llamar, esta vez para agradecer, pues su esposo fue hallado y ya estaban juntos
en México”, menciona.

De las llamadas que entran, el 95% provienen de diferentes partes del país. El resto son de Estados Unidos, principalmente de California, Illinois y Texas; además de Canadá, El Salvador y Guatemala.

Miedo a la distancia
“Desde el 20 de enero pasado, cuando Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, la línea migrante experimentó un notable cambio en su forma de trabajar”, explica Ricardo Terrazo.

En 2016, la línea brindó 8,562 servicios —22 llamadas diarias en promedio—, de las cuales, el 66% fueron solicitudes de gestión para regularización migratoria, apostilla de documentos, constancia de identidad y doble nacionalidad; el 18% pidió información sobre proyectos productivos; el 16% solicitó ayuda para ubicar instituciones y consulados e incluso hubo llamadas de gente que solo quería platicar.

Sin embargo, en lo que va de 2017 el promedio de llamadas diarias subió a 30 al día y los motivos también cambiaron.

“La gente tiene miedo de las deportaciones. Ahora el 30% de las llamadas son para pedir ayuda para localizar a familiares, mientras que 50% son personas que fueron deportadas, ya están en la Ciudad de México y quieren trabajar”, cuenta Terrazo.

Otras llamadas que se hicieron comunes son presuntas persecuciones. Por ejemplo, una mujer habló porque recibió una llamada del consulado de Nueva York, a pesar de que vive en otra ciudad, solo para preguntarle sobre los resultados de una mastografía que se realizó en un hospital privado.

“Su miedo era que agentes del ICE (Oficina de Detención y Deportación) estuvieran cazándola para deportarla, y lo que hice fue recomendarle medidas generales: no abrirle a nadie que no esté identificado, que se informe de sus derechos y que se apoyara de su consulado para averiguar por qué le están haciendo esas preguntas”, dice.

Además de las acciones migratorias, las extorsiones también han aumentado, pues hay quienes se aprovechan del temor y llaman a personas en México diciendo que sus familiares están presos y piden dinero a cambio. Sin embargo, explica Ricardo, las detenciones en Estados Unidos no se manejan así, y sugiere que al estar en ese supuesto se llame a los consulados y se revise la página del ICE para corroborar.

“Por desgracia, sabemos que las llamadas de extorsión van a seguir por el clima de rechazo que se está reproduciendo. En este caso lo urgente es que las personas se informen y soliciten ayuda”, sugiere.

Todos somos migrantes
El procedimiento que sigue Ricardo Terrazo consiste en tomar una llamada y hacer algunas preguntas que dejen ver de dónde llaman y cuáles son las necesidades de las personas. Después, brinda la asesoría o canaliza a instituciones y organizaciones para ayudarle a resolver sus problemas.

En ese andar de tres años, las experiencias han hecho de Ricardo una persona no solo más preparada sobre los derechos humanos o sobre términos legales, también lo hicieron consciente de la interculturalidad y de que nadie es enteramente natural de una tierra.

“Nadie es puramente de un sitio. Todos hemos migrado en nuestra vida o en nuestra historia familiar, y es importante saberlo porque es parte del intercambio que enriquece las culturas del lugar de origen o del país donde emigramos”, dice.

La línea migrante brinda atención en el número 01 800 009 11 11, de lunes a viernes en el horario de 9 a 18 horas.

En cifras:

  • 7 años de funcionamiento tiene la Línea de Atención a Migrantes en la CDMX.
  • 3 personas trabajan contestando las llamadas de migrantes y huéspedes.
  • 535 llamadas se han recibido para atender a migrantes entre enero y marzo de 2017.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.