Guardianes de la trajinera

Desde 2002, un cuerpo especial de la policía atiende los constantes incidentes en esta zona de Xochimilco.

En el agua quedaron flotando botellas de alcohol, como recuerdo de una trágica visita que estudiantes del Colegio de Bachilleres 20 hicieron a Xochimilco. Fue una jornada que terminó con un muerto, luego de que seis trajineras con más de 400 jóvenes se hundieran cuando algunos comenzaron a brincar en ellas.

El incidente ocurrió hace 10 años y causó diversas reacciones, desde parodias difundidas en internet para burlarse del “Titanic mexicano” hasta la petición de que se endureciera la vigilancia. Sin embargo, escenas similares siguen repitiéndose frecuentemente en los canales de la zona.

Cada fin de semana, grupos de jóvenes llegan a los embarcaderos de Xochimilco para rentar trajineras y, aunque la venta de alcohol está prohibida, es fácil que consigan estas bebidas.

Alfredo Barrera San Vicente, comandante del Agrupamiento Ribereño de la Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSPDF), asegura que la vigilancia y el patrullaje son constantes por todos los canales para evitar irregularidades en la operación de las trajineras: que viajen con exceso de pasajeros, naveguen amarradas y tengan usuarios “mala copa”.

Cualquiera de estos visitantes, explica el jefe policial, puede provocar un accidente con sólo desestabilizar una embarcación. También ha ocurrido que, ya envalentonados por el alcohol, saltan al agua sin siquiera saber nadar. 

“Nosotros sólo podemos intervenir y sacar a las personas que están muy alcoholizadas, y ya con apoyo de la base o sector se ponen a disposición de las autoridades correspondientes, pero ha habido hasta quienes vienen armados”, dice.

Barrera precisa que su prioridad es mantener a salvo a los visitantes, aunque para ello tienen que lidiar con los propios lugareños, que distribuyen bebidas argumentando que la ley local no se los impide.

“La venta de alcohol aquí en los canales de Xochimilco es ilegal, pero mucha gente se rige, a conveniencia, diciendo que no podemos interferir por estar ubicados en una zona federal, pero cuando conviene es territorio local y debemos actuar”, comenta.

En los embarcaderos, la presencia de estos uniformados es constante y tiene la meta de evitar que los turistas sufran abusos por parte de los comerciantes locales —tarifas excesivas o malos tratos—, así como de prevenir riñas entre ellos.

Los elementos también brindan seguridad y apoyo a los habitantes de las chinampas, quienes suelen denunciar robo de hortalizas o de ganado y asentamientos irregulares. Este último problema ha afectado la zona en los últimos años y la pone en riesgo de perder su nombramiento por la UNESCO como Patrimonio Mundial Cultural y Natural.

El jefe delegacional de Xochimilco, Avelino Méndez, estima que entre 15 mil y 20 mil personas habitan en la zona chinampera. Históricamente, Xochimilco ha sido un importante centro de comercio, donde la venta de productos de las propias chinampas y la actividad turística son las principales fuentes de ingresos de los lugareños.

Sin embargo, la falta de seguridad propició que surgieran bandas de asaltantes de turistas, por lo que a petición ciudadana hace 13 años se formó un cuerpo de policía que patrulla los canales de la zona chinampera. 

Salvador Maciel, visitante asiduo de las trajineras, considera que a pesar de la vigilancia actual los problemas persisten, por lo que es importante que los rondines de los uniformados aumenten y la sensación de vigilancia y seguridad crezca.

“La mayoría de las veces que yo he ido, las lanchas de seguridad se ven muy de repente y a veces los chavos la verdad necesitan mucha más vigilancia”, comenta Maciel.

En la página de Facebook del Embarcadero Nuevo Nativitas, muchos usuarios no sólo comparten fotos de sus visitas, sino que dejan comentarios en los que lamentan que una zona tan emblemática esté en malas condiciones. En tanto, el delegado defiende al Agrupamiento Ribereño pues dice que ha conseguido mantener índices delictivos bajos. 

Los policías de este cuerpo especial coinciden en que su tarea conlleva un reto por el área donde están. Además, deben tener nociones básicas y avanzadas de natación, tomar cursos especializados en buceo y en búsqueda y rescate de personas. 

Trabajan en turnos de 24 a 48 horas, a pesar de lo cual reconocen que en ocasiones sus esfuerzos no son suficientes para impedir incidentes. Muchos de estos episodios, agregan, son causados por “juniors mala copa” que se han vuelto visitantes frecuentes de la zona, y quienes aumentan las probabilidades de que otro “Titanic mexicano” se hunda.

UN PATRIMONIO MAL CONSERVADO

En 1987, la zona chinampera de Xochimilco fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Mundial Cultural y Natural. Pobladores denuncian que, a pesar de ello, se viven numerosos problemas como la existencia de asentamientos irregulares y la contaminación. Esto último se deriva de las descargas de drenaje a los canales e impacta al ecosistema. Uno de los animales más perjudicados es el ajolote, una especie endémica.

EL VALOR DE LA ZONA

La importancia de las chinampas de Xochimilco ha sido reconocida dentro y fuera de México:

  • Los canales de Xochimilco fueron declarados Área Natural Protegida en 1992, por ser un lugar clave para el equilibrio ecológico de la Ciudad de México.
  • En 2004, el sistema de canales y lagunas que conforman el ecosistema de Xochimilco fue incluido en la lista nacional de humedales.
  • En 2013, el gobierno de Francia anunció una ayuda de 12 millones de euros, durante cuatro años, para colaborar en la conservación del lugar.