El mapeo de datos se puso de moda en la CDMX. Arte, Michel Laris

Mapéame la ciudad

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El uso de datos abiertos para ubicar problemas y servicios en la CDMX Está de moda, te explicamos de qué va esta tendencia.

ARTE: MICHEL LARIS

Desde hace cuatro años el mapeo y uso de datos abiertos ha tenido un auge en el país. Colectivos tecnológicos, de la mano de ONG, miembros de la sociedad civil y académicos están adoptando estas herramientas de uso y manejo de información de manera constante. También las oficinas de Gobierno de la Ciudad de México.

Se puede mapear prácticamente cualquier tipo de información: desde la ubicación y el funcionamiento de los semáforos en una ciudad, hasta la disposición de Ecobicis en una estación. Pero además de la información útil sobre el funcionamiento de las cosas, también se utiliza para dar cuenta de temas más bien alarmantes, como los niveles  de corrupción y de contaminación de una ciudad, tal como ocurre con los mapeos interactivos de las páginas hoyodecrimen.com y hoyodesmog.diegovalle.net.

Ciudadanos digitales

Paulina Bustos es responsable de la oficina de servicios de Civica Digital, empresa que ofrece servicios de visualización de datos, aplicaciones y entrenamiento de capacidades para organizaciones de la sociedad civil, pero también para oficinas gubernamentales. También ha laborado en Codeando México, un equipo de tecnología de Monterrey que diseña estrategias enfocadas a las necesidades de la población civil.

“Las nuevas generaciones usan la tecnología para todo: desde reservar en un restaurante, hasta para tomar un taxi —dice Bustos—. Si impulsamos su uso, es porque los ciudadanos están ahí”.   

Codeando México fue una de los primeros equipos en trabajar con data, mapeo y aplicaciones. De hecho, la antigüedad del uso de las tecnologías de la información tiene menos de un lustro de utilizarse por académicos, periodistas y civiles en el país.

Para que esto ocurriera, Bustos considera crucial la campaña, en 2008, del entonces candidato demócrata Barack Obama. “Fue la primera vez que se utilizó para establecer una conexión con los votantes”.

En cambio, Juan Manuel Casanueva, director de SocialTIC, organización dedicada al fomento del uso de la tecnología entre grupos sociales, considera que la tendencia del uso de data y mapeo tiene como origen la digitalización de sistemas de información pública que ha pasado de “escanear un documento y subirlo a una página, a la creación de sistemas de manejo y consumo de datos”.

abiertos pero no tan abiertos

Las primeras propuestas de open data en México iban encaminadas a analizar información con respecto a temas políticos o electorales. No es casual que en 2012, año de elecciones, surgieran propuestas destinadas a difundir información sobre candidatos, propuestas y trayectoria.

“Las elecciones fueron un catalizador del uso de datos—explica Bustos—. Los implementamos como una manera de informar y  ahora se mantienen como algo sustentable”.

O por lo menos, una tendencia que no se puede negar. Por ello en noviembre de 2013 el gobierno federal decretó la Estrategia Digital Nacional, en la que se establece la apertura de datos gubernamentales para su acceso por parte de la población civil. 

No toda la información gubernamental está libre para su consumo. Paulina Bustos define esta situación como “Open Washing”: la enorme diferencia entre abrir los datos para su descarga y uso; o simplemente ponerlos a disposición de la gente, sin que sean utilizables —que puedan bajarlos en un documento Excel, por ejemplo—”.

Sin embargo, el hecho de que exista un esfuerzo por satisfacer la demanda de datos “es ya un avance —considera Casanueva—. Además, existe más demanda de aquellos que trabajan con información y vemos que se está formando una nueva comunidad de usuarios potenciales que demandan más datos y de mejor calidad”.

El largo trecho

El crecimiento en el uso de data y mapeo no significa necesariamente que estas herramientas estén disponibles para su uso por parte de cualquier persona.

“Los datos no son fáciles de consumir, aunque estén en una base de datos abierta y limpia —dice Casanueva—. La capacidad para procesar información es algo que se debe trabajar”.

Paulina Bustos coincide, pues considera que “pese a que existe trabajo pendiente, el uso de data se ha perfeccionado”.

Son diversas organizaciones las que se dedican a la promoción y enseñanza del uso de datos en la ciudad: a la par de Civica Digital y SocialTIC, se encuentran Escuela de Datos, Dominemos las TIC —dedicada a temas de Género— y Data4.

“El dominio de las capacidades de uso de datos mejorarán en el mediano o largo plazo —considera Casanueva—. Para ello es necesario que se fomenten estas capacidades a nivel universitario”.

De esta manera, se puede fortalecer la figura del infomediario:  “El que transforma los datos en algo consumible”. No se trata de que  todo ciudadano domine el tema, pero al menos, la labor de estas organizaciones busca que aquellos que manejan información aprendan a traducir los datos, en conclusiones que pueda interpretar la mayoría de las personas a quienes podría beneficiar.

En cifras:

  • 5 años es el tiempo en el que ha crecido el uso de mapeo en proyectos mexicanos.
  • 2014 fue el año en que el gobierno federal implementó la Estrategia Digital Nacional.
  • 1 inconveniente tiene esta estrategia, según especialistas: fomenta, pero no obliga la apertura de datos.