Radiografía de un microbusero: Entre el estrés y el sobrepeso

Con jornadas de 18 horas, problemas de salud, tensión y una deuda al iniciar el día... Así es la vida de un conductor de microbús en CDMX.

Ilustración: Alberto Montt

Todos nos quejamos de los microbuses, pero pocos han pensado en las condiciones de vida de los conductores del medio de transporte más usado en la CDMX. Así es la vida de un microbusero

Las condiciones del vehículo, la demora cuando “hacen base”, los choques o la forma en la que conduce el chofer del microbús en el que viajamos son algunas de las razones por las que los chilangos no confiamos en este tipo de transporte; sin embargo, poco hemos pensado en los operadores, en sus condiciones de trabajo y hasta en su salud.

En la Ciudad de México existen más de 100 rutas y 2,311 ramales de transporte público concesionado que cubren alrededor de tres mil kilómetros. A pesar de que los micros y las combis son el modo de transporte más utilizado por quienes vivimos en la Zona Metropolitana del Valle de México, según una encuesta del Inegi también es del que más nos quejamos, pero ¿cómo es un día siendo chofer de microbús?

Rubén Nieto trabaja 18 horas diarias como chofer de microbús en la Ruta 70, al sur de la ciudad, y cada día se avienta cuatro recorridos completos entre Santo Tomás Ajusco y el Estadio Azteca.

Su jornada inicia en la madrugada, a las 3:30, para hacer fila en la base, pues mientras más temprano llegue será de los primeros en salir.

A partir de las 5:00 comienzan a circular los microbuses y el horario de operaciones de esa ruta se extiende hasta las 23:00, ya que, en cada vuelta, Rubén y sus compañeros tardan alrededor de tres horas. El resto del día lo pasan formados, esperando a que llegue el turno de volver a salir en busca de pasaje.

Luego de ser “chalán” de un chofer de microbús, cuando Rubén cumplió 18 años consiguió su primer trabajo como conductor a pesar de que no contaba con licencia y desde hace 10 años repite la misma rutina todos los días.

“Entre los peores trabajos que hay está el de ser conductor de micro”, dijo a Chilango Andrés Lajous, secretario de Movilidad de la CDMX. Las razones, cuenta, son varias y entre ellas están que cada día el chofer se enfrenta al estrés de las vialidades, expone su salud ante la contaminación y se levanta con una deuda que cubrir.

Por ejemplo, todos los días Rubén tiene que obtener alrededor de $1,800. ¿Por qué? El joven de 28 años tiene que pagar diariamente $1,200 de cuenta, más $60 a los checadores y sacar una ganancia que oscila en $500 y los $800. Además, tiene que cubrir una cuota semanal de $70 para que le permitan cargar pasaje en su base.

“Sabemos que hay riesgos cuando competimos entre compañeros, pero los operadores no salimos a buscar accidentes sino a ganarnos la vida como todos los que van de pasajeros. La diferencia es que si no peleamos por el pasaje, si nos vamos rápido o si vamos vacíos, no ganamos dinero”, dice.

¿Cuál es el perfil de un chofer de microbús?

El Centro para el Fomento de la Educación y la Salud de los Operarios del Transporte Público de la Ciudad de México A. C. (Cenfes) se encarga de capacitar y hacer exámenes médicos a conductores de camiones, microbuses, combis y taxis en la CDMX desde 2008.

Cifras oficiales de la Secretaría de Movilidad indican que en la ciudad hay 132,770 concesiones de taxi y 23,597 de colectivo, y se calcula que cada vehículo es operado por dos personas, lo que se traduce en alrededor de 300 mil personas que se dedican de manera directa a brindar servicio de transporte público.

De acuerdo con el documento CENFES: Balance, retos y perspectivas a 10 años de su fundación, los operadores trabajan en un contexto desfavorable, sin seguridad social ni protección legal, con jornadas de trabajo extenuantes, sin actividad física, expuestos a contaminantes y en alto estrés que desencadena enfermedades cardiovasculares. Además de que enfrentan actitudes violentas, discriminación y problemas económicos.

Pero, ¿cómo es la vida de un chofer de microbús?, ¿qué grado de estudios tienen?, ¿cómo están de salud?

Ser conductor de una unidad de transporte público es una actividad considerada informal y precaria. Más de 90% son hombres y apenas dos de cada 10 (23%) son dueños de los vehículos que conducen (principalmente taxistas), indica el documento publicado por el Cenfes.

Sus condiciones laborales se traducen en que 45% de los conductores no realiza actividad física, mientras que 76% duerme alrededor de siete horas.

El reporte del Cenfes también establece que la mitad de los choferes acostumbra consumir alcohol y 37% fuma entre uno y cinco cigarros al día, mientras que 26% ha estado involucrado en incidentes de tránsito.

Si hablamos de su nivel de educación, tenemos que contemplar que la edad de los conductores oscila entre los 30 y 49 años, y que 8.3% de los choferes no estudió, mientras que 19.5% solo acabó la primaria y cuatro de cada 10 (42.7%) tienen la secundaria como grado máximo de estudios.

Además, 19.9% cursó la preparatoria, 4.8% tiene una carrera profesional, 4.4% carrera técnica e incluso hay conductores de transporte público con maestría o doctorado, puesto que 0.06% tienen posgrado, de acuerdo con el Cenfes.

¿Cómo es la salud de un chofer de microbús?

El sobrepeso y obesidad son los problemas de salud más comunes entre los operadores de unidades de transporte, pues se estima que ocho de cada 10 sufren alguno de estos padecimientos.

Además, 58.3% tiene hipertensión arterial, cifra que es más del doble del promedio a nivel nacional que es de 25.5%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (Ensanut 2016) del Inegi. Por si fuera poco, 42% presentó glucosa elevada y 14.2% vive con diabetes.

De acuerdo con el Cenfes, estas cifras indican que los trabajadores del volante presentan mayor deterioro de salud en comparación con la población en general, sin contar que solo 37.2% de los choferes cuenta con seguridad social, mientras que el resto recurre al Seguro Popular o con médicos privados.