Cinco inventos para la salud

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Con chocolate, sensores y videojuegos, los universitarios buscan combatir los males que más afectan a los chilangos

ARTE: ALBERTO MONTT

Si hablamos de incidencias, es decir, aquellas condiciones a las que estamos más expuestos a padecer por el simple hecho de vivir en una gran metrópoli —en la que es muy fácil desviarnos de los buenos hábitos—, el panorama no es muy alentador en la CDMX.

“Diabetes, hipertensión, obesidad, infartos, cáncer, estrés y ansiedad son las afecciones más comunes en la ciudad. Algunos tienen un factor genético que, combinado con una dieta desequilibrada, el sedentarismo, el consumo de alcohol y el tabaco, elevan el riesgo de detonarlas en cualquier momento”, explica el coordinador de Atención Domiciliaria de la Secretaría de Salud capitalina, Alberto Gallardo.

Ante este escenario, algunas universidades han desarrollado innovaciones con el objetivo de contrarrestar las enfermedades que la mayoría de los chilangos padecen. Algunos de estos proyectos estarán listos para ser implementados en unos meses.

Para levantar el ánimo
“330 mil capitalinos tienen depresión y muchos más están en riesgo al desarrollar manías, fobias, pánico y ansiedad”, dice Alberto Gallardo. Para el especialista, estos problemas pueden ser incluso igual o más discapacitantes que las enfermedades crónicas.

Teniendo esta cifra en mente, un grupo de alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del IPN decidió atacar el problema de raíz: déficit de serotonina en el cerebro. Este neurotransmisor —también conocido como la hormona de la felicidad— no lo produce el cuerpo por sí mismo. Así que elaboraron una barra de chocolate adicionado con triptófano y lisina, que estimula la producción de serotonina. De esta manera se generaría suficiente cantidad para regular el estado de ánimo.

Con esta golosina se espera no solo ayudar a los chilangos deprimidos, también a aquellos que tienen ansiedad e insomnio. El chocolate está en fase de validación, pero en un par de meses se podrá adquirir a través de las redes sociales de la marca.

Frenar los malos pasos
Además de los problemas mentales, nuestro país se ganó el primer lugar en obesidad infantil y la CDMX encabeza esa lista a nivel nacional con cuatro de cada 10 niños.
Pero los kilos de más también se asocian con la deformación de los huesos. Ese es el problema que ocupa a los alumnos del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico de la UNAM e investigadores del Hospital General de México.

Entre ambos crearon sensores para monitorear si los niños son propensos a problemas ortopédicos a causa del sobrepeso.

El objetivo es medir las pisadas y diseñar un tratamiento que evite alteraciones en el ángulo de las rodillas, pie plano y problemas de espalda. Se estima que en seis meses, el Hospital General de México lo aplique en sus diagnósticos y en campañas escolares.

Otra alternativa para combatir la obesidad infantil es desarrollada en la Facultad de Psicología de la UNAM. Se trata de una plataforma virtual para que los niños refuercen los hábitos de alimentación saludable.

El videojuego se llama Un, dos, tres por mí y consiste en escoger municiones de colores según el grupo alimenticio al que pertenece cada platillo y dar en el blanco. Previo a esto, el pequeño tuvo que consultar el material informativo a fin de saber a qué clasificación pertenece, por ejemplo, un queso, una manzana o un trozo de pan. “Así se conjunta tanto el ejercicio y la diversión, una estrategia para recompensar lo aprendido y que el menor modifique su dieta”, comentó Emmanuel Castillo, coordinador de Desarrollo Tecnológico de la UNAM.

Quitar límites de movilidad
Pero no todo son enfermedades crónicas ni obesidad. En la CDMX hay 500 mil personas con discapacidad, de las cuales, el 60% tiene problemas motrices, según cifras del Instituto para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad (Indepedi).

Para satisfacer esta necesidad, el IPN está por lanzar la Chair Goes, una silla de ruedas eléctrica con paneles solares retráctiles. El proyecto fue desarrollado por estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos para ayudar a personas con movilidad limitada a transitar por la CDMX de manera autónoma y segura.

La silla también tiene un conector de 120 volts y un freno de bicicleta. Soporta 160 kilos, se desplaza a 15 kilómetros por hora y está equipado con un asiento ergonómico.
“La idea es que este mismo año estemos vendiéndolas”, detalla Sergio Bustos, miembro del equipo de investigación.

Una bomba de tiempo
Además de la creación de productos, las universidades desarrollan investigaciones para atender la prevalencia de enfermedades que en el futuro aumentarán entre la población.

Es el caso del Centro de Neurociencias, Micro y Nanotecnologías (CNMN) del IPN, que ya diseña una bomba que dosifica fármacos dentro del cuerpo para el tratamiento de cáncer. Este equipo se convertiría en una opción accesible para suministrar quimioterapias y la idea es que pronto esté al alcance de los laboratorios nacionales.

¿Tener salud en la CDMX está más cerca de lo que pensamos? Bienvenida la ciencia.

En cifras: 

  • 3 de cada 10 capitalinos tienen  insomnio, el trastorno del sueño más común.
  • 128 es el lugar que ocupa la CDMX a nivel mundial en calidad de vida y es la segunda en el país.
  • 4 universidades mexicanas están entre las 50 instituciones más destacadas de Latinoamérica.