Tenderos modernos

Un capitalino documentó el reto que implica abrir y operar una tiendita en la CDMX, donde hay más de 80 mil.

La tienda de abarrotes está en la primera sección de la colonia Anáhuac, en la delegación Miguel Hidalgo, y en su fachada tiene un gran letrero rojo con negro donde se lee “Don Rafa”, en honor al abuelo de Pablo Martínez, fundador del local.

En su interior hay todo lo que se puede encontrar en estos negocios —garrafones y botellas de agua, refrescos, latas, pan, frituras, productos de limpieza—, pero Pablo busca que no sea uno más de los alrededor de 80 mil establecimientos de este tipo que existen en la ciudad.

Por el contrario, su intención es que sea pieza clave de un proyecto mucho mayor. Quiere convertirlo en un punto para diseñar y poner en práctica estrategias para orientar a los tenderos sobre cómo sobrevivir en una época en la que, a nivel nacional, las tiendas de conveniencia y los minisúper se multiplican en un abrir y cerrar de ojos.

“Don Rafa” subió la cortina hace apenas seis meses, en noviembre de 2015, cuando Pablo decidió vivir en carne propia el proceso de abrir una tiendita, a raíz de las inquietudes que llegaban a la página web que encabeza, abarrotero.com.

En este portal, desde hace cuatro años transmite consejos sobre cómo emprender, competir y perdurar en la cadena comercial de productos de primera necesidad.

Sin embargo, para poder responder mejor a las dudas de sus asesorados, prefirió él mismo hacerse tendero y pasar por lo que ellos viven en el canal tradicional de ventas.

Desde entonces, Pablo se enfrentó con el reto de encontrar un local adecuado, conseguir los permisos debidos y buscar proveedores, y también a problemas como recibir billetes falsos y ser víctima de asaltos (a la fecha suma dos).

“Podemos experimentar y encontrar los mejores caminos para orientar a gente que tiene invertido su patrimonio en una tienda. Sobre la marcha conocemos qué decisiones se deben evitar y qué campos de oportunidad se pueden aprovechar”, explica.

Al frente del mostrador

Pablo estudió Comunicación Audiovisual, pero desde joven estuvo en contacto con el mundo de los negocios.

Cuando tenía 25 años se adentró en el ambiente de las ventas al mayoreo al participar en la revista Tu Guía Central, que se distribuye en la Central de Abastos, en el oriente de la capital. Después, empezó a conocer la dinámica de los abarrotes y a especializarse en los hábitos de las tienditas, y de ahí surgió la idea de abrir abarrotero.com.

A través de esta página brinda asesorías personalizadas a los emprendedores de este sector que quieren mejorar sus ventas, hacer inversiones más sólidas y reducir el riesgo de fracaso o sus gastos.

El tendero tradicional, menciona como ejemplo Pablo, obtiene aproximadamente sólo 6% de ganancia de todos los productos que ofrece y su perfil suele ser el de una persona que requiere aumentar esos ingresos para cubrir sus necesidades.

Hoy, las cifras de abarrotero.com sostienen que el portal atiende al mes a 20 mil tenderos de toda la República, y que cada día se reciben cerca de seis solicitudes de asesoría por distintos medios: Facebook, Twitter o Whatsapp.

El equipo que responde a estos mensajes está integrado por 10 personas, quienes coordinan redes sociales y hacen ventas y difusión, mientras Pablo toma personalmente los casos que le llegan por celular.

¿Y cómo genera ingresos el portal? De acuerdo con su fundador, el camino que encontraron fue volverse distribuidores de productos para los tenderos, con lo que les ahorran tiempo y costos en transportación, en tanto su equipo logra ganancias.

“El tendero es un amigo de la colonia”

Cifras del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) indican que en todo el país hay 975 mil 760 tiendas de comercio al menudeo. De ellas, se estima que 8.7% se localiza en la Ciudad de México, es decir, cerca de 85 mil.

Son un negocio tradicional en la República, pero amenazado por la competencia. De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, en los últimos años han cerrado cuatro tienditas por cada tienda de conveniencia o minisúper que abre.

Frente a ese panorama, tanto en el sector público como el privado se han lanzado iniciativas para apoyar a los tenderos y enseñarles a competir.

En el caso de abarrotero.com, una de las ideas clave es ayudar a estos comerciantes a identificar sus áreas de oportunidad y convertirlas en fortalezas. Esto implica, por ejemplo, modernizarse para poder recibir pagos con tarjeta de crédito o débito, ofrecer otros servicios como el pago de recibos de agua, teléfono o energía eléctrica, ampliar la gama de productos, incluir juguetes y perfumes y, en especial, potencializar la atención al cliente.

“El tendero es un amigo de la colonia, no sólo alguien que vende algo”, dice Pablo.

¿Y cuál es su primer consejo para quien quiera iniciarse en este negocio?

“Si estás decidido, hazlo. Empieza con lo que tengas y no tengas miedo”, sostiene, y agrega que el futuro de las tienditas no es desaparecer: “Sólo se van a transformar”.

En cifras

  • 975 mil tiendas del canal tradicional se estima que existen en todo el país, según cifras oficiales.
  • 8.7% de ellas se encuentra en la Ciudad de México, y el mayor número, en Iztapalapa.
  • 123 mil pesos es, en promedio, lo mínimo que se requiere invertir para abrir una tiendita.
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