06066 | ¿Y por qué no denunció?

(Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)
Lo que sería un proceso de confirmación para un juez en la Suprema Corte de Estados Unidos, se ha convertido en un debate nacional e internacional en torno al acoso y abuso sexual

Lo anterior sucedió después de que cuatro mujeres señalaran al conservador Brett Kavanaugh como responsable de distintos tipos de abusos cometidos en su juventud.

Pero como suele suceder, las víctimas son revictimizadas y, lejos de encontrar empatía, se topan con cuestionamientos sobre por qué denunciar hasta ahora lo sufrido hace varios años. Ya saben, el clásico de “¿y por qué no denunció en su momento?”.

“Como suele suceder, las víctimas son revictimizadas y, lejos de encontrar empatía, se topan con cuestionamientos”

Tal es el caso de Donald Trump, quien en su muy particular interés por defender la nominación de su candidato al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, se atrevió a desafiar a las víctimas, cuestionando la temporalidad y las verdaderas razones para acusar a Kavanaugh en medio de su nominación para el nuevo cargo. Ello provocó la indignación de miles de víctimas de depredadores sexuales que recurrieron a Twitter para responder al presidente sobre por qué no hablaron en su momento con el hashtag #WhyIDidn’tReport, en el que miles de personas han explicado diversas razones por las que no denunciaron las agresiones en el momento en el que les sucedió, en donde destacan el dolor y la vergüenza como las principales causas para guardar silencio.

Para dar mayor fuerza al movimiento, actrices, cantantes y mujeres del mundo del espectáculo, como Cara Delevingne, Ashley Judd y Mira Sorvino, quienes en su momento denunciaron abusos de Harvey Weinstein, se unieron al movimiento, exponiendo los motivos personales por los que no denunciaron en el momento en que fueron violadas, acosadas, agredidas y abusadas.

Delevingne escribió en Instagram que en su momento se sentía muy avergonzada de lo que le había pasado con Weinstein, como si fuera ella la que hubiera hecho algo malo. Cuenta que no quería arruinar públicamente la vida de la familia del productor, y recalcó que tenía muchas dudas sobre si debía hablar.

Por su parte, Mira Sorvino, víctima también de Weinstein hace más de 20 años, escribió en Twitter que la razón por la que no habló antes fue porque la primera vez que fue agredida, todavía adolescente, habló pero no logró nada con ello, y cuando pasó lo de Weinstein, sentía que no era lo suficientemente importante como para armar un escándalo.

Judd le gritó al mundo que la razón por la que no habló antes fue porque la primera vez que la violaron, cuando tenía siete años, le contó a los adultos que la rodeaban, pero solamente le respondieron que seguramente había malinterpretado lo sucedido.

Cuando tenía 15, nuevamente fue abusada, pero esta vez solo se lo contó a su diario. Cuando un adulto lo leyó, la acusó de estar teniendo relaciones sexuales con mayores de edad. Así que en 1997, cuando el depredador sexual Weinstein la atacó, tuvo sus motivos para no decir nada.

Pero mientras miles de personas dan sus razones, ¿no deberíamos cuestionarnos si precisamente pedirles una explicación es la causa por la que las víctimas prefieren omitir sus denuncias?