Ciudad de necios | Vino la Reforma

“Nadie aquí se salva de la delincuencia. Nadie es nadie, por más barrio que te respalde”

Hay Necios que se sienten más y Necios que se sienten menos, pero ambos son víctimas de lo mismo

El extraordinario cronista, actor, alburero, compositor de infinitas canciones —por tiempo y forma—, Chava Flores, se hizo cargo de una joya que se llama “Vino la Reforma”. No me digan que no la han escuchado: “Vino la Reforma, vino la Reforma / vino la Reforma a Peralvillo / ora sí, las Lomas, ya semos vecinos / ¡ya sabrás mamón lo que es bolillo!”.

El nacido en el barrio de La Merced escribió también para cantar: “Vino la Reforma, vino la Reforma / ya sabrán las Lomas de los tacos / de cachete y bofe para que haiga roce / pa’ que los de la alta sepan ya vivir. / Aquí no hay gladiolas, coronas ni rosas / solo tripa gorda que nos manda el PRI”.

“Vino la Reforma” le permitió a Chava Flores editorializar con jiribilla política los cambios constitucionales de su tiempo. Pero Paseo de la Reforma resultó la metáfora exacta de lo que sigue siendo la CDMX y lo que es el país entero: un paseo que une desigualdades, una calle que une dos maneras de vivir. Reforma une barrios como Lomas de Chapultepec y, con su ampliación, el milenario Tepito, entre otros. Dos realidades de suyas complejas, desiguales y contrastantes, pero unidas por una misma vena: Reforma.

Y es esa vena la que recuerda a los dos barrios que —no obstante los niveles económicos, políticos, sociales, culturales y lo polares que pueden llegan a ser sus habitantes—, “ambas ciudades” están en riesgo de caer en las garras de la violencia que somete a esta CDMX entera. Nadie aquí se salva de la delincuencia. Nadie es nadie, por más barrio que te respalde.

El domingo a mediodía, cerca de Lomas de Chapultepec, en El Sope, se realizaba el Medio Maratón; al mismo tiempo que en Tepito, los puestos que venden de todo vivían el punto álgido de su maratón comercial cotidiano. Fue entonces cuando unas personas se acercaron a una vecindad tepiteña y dispararon contra quienes estaban parados en la entrada: dos murieron y cuatro resultaron heridos. Las autoridades prometieron dar más detalles. A la misma hora, del otro extremo de la vena que es Reforma, seis mujeres entraron a un baño público de El Sope donde, maliciosamente, solo un cubículo estaba en servicio, por lo que la fila esperaba su turno, hasta que dos jóvenes de entre 16 y 17 años entraron a asaltarlas y, tras basculearlas en la intimidad del sanitario, las encerraron en el cubículo disponible. 

¿Cuántos delitos ocurrían por esas horas en el resto de la capital? La cifra negra de los no denunciados nunca nos permitirá saberlo, lo que sabemos de cierto es que nadie está a salvo. ¿Dónde carajos está la Policía? Algunos de ellos, dando la vida por nosotros, y no se da abasto en defendernos de los criminales… ¡otros, por ejemplo, cheleando en las patrullas; otros, cobrando derecho de piso, y otros más, en un taller clandestino de la Del Valle para hacerle hojalatería y pintura a una de las patrullas nuevas que les acabamos de comprar! El video viral del hojalatero pintándola de blanco nos hace pensar que, más que una reparación, pudo ser una patrulla hechiza, como tantas más. En fin, nadie está a salvo porque de venas estamos unidos por más opulentos o bravos que seamos.

Diría Chava Flores que “aquí no hay gladiolas, coronas ni rosas, solo tripa gorda que nos manda el PRI”… o, en estos tiempos, Morena, PAN, PRD…

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