¿Dónde está la oposición?

Raúl Cervantes fue electo procurador general de la República con el voto en contra de sólo tres senadores. Arely Gómez tuvo el mismo número de votos en contra cuando fue ratificada como secretaria de la Función Pública.

El respaldo que ambos funcionarios recibieron fue contundente: más de 90 votos a favor de prácticamente todos los partidos.

Si nos atenemos a esos números, ambos deben ser los funcionarios ideales, las mejores opciones que pudieron encontrarse.

Pero en realidad, lo que quedó en claro es que no existe la oposición parlamentaria y que los senadores de partidos que no sean el PRI simplemente no sirven como contrapeso o para verificar la calidad de los nombramientos.

¿Para qué sirvieron tantas batallas, desde la oposición o desde la sociedad civil, para que ciertos cargos en el gabinete tuvieran que ser aprobados por el Senado, y no fueran sólo quien quisiera el Presidente en turno?

Hay razones para al menos cuestionar ambos nombramientos. Pero la “oposición” consideró innecesario hacerlos. El único criterio que aplicaron fue que Cervantes y Gómez habían sido senadores y ahí habían tenido una cordial relación. Así como suena.

En el caso del nuevo Procurador no puede considerarse un tema menor que haya sido acusado por su exesposa de haberla golpeado. Y no es un “rumor”, como lo calificó el senador panista Javier Lozano. Angélica Fuentes, exesposa de Cervantes, habló del tema en una larga entrevista con Sabina Berman, retomada después por la periodista Katia D’Artigues. En la entrevista, Fuentes dijo que había presentado incluso una denuncia en el ministerio público.

Al menos los senadores debieron pedir informes sobre este caso. ¿Pasó algo con la  denuncia? ¿Sí se presentó? ¿Buscaron los senadores a Angélica Fuentes? ¿Les pareció un tema menor?

Cervantes ya había sido rechazado, hace apenas unos meses, como candidato a ministro de la Corte. ¿Qué ocurrió este último año como para que ahora sea un buen candidato a procurador?

Un procurador debe mantener plena autonomía del Ejecutivo. ¿No importó el parentesco de Cervantes con el consejero jurídico de Presidencia? ¿Es irrelevante que haya sido abogado del PRI, en la campaña electoral de Enrique Peña Nieto?

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Quizá haya quienes, por razones legítimas, consideran que estos “peros” no son suficientes para frenar el nombramiento de Cervantes. Pero lo que preocupa es que la “oposición” ni siquiera se los haya hecho.

Raúl Cervantes puede ser fiscal de la nación por 9 años. Es decir, se quedaría en el cargo todo el próximo gobierno. ¿A ningún opositor le pareció relevante el tema de la autonomía?

El caso de Arely Gómez no es muy diferente. Durante su paso por la Procuraduría General de la República no hubo visos de que el combate a la corrupción fuera prioridad. Los casos de los exgobernadores de Sonora y Veracruz, que ella no pudo detener, se dieron por presiones externas. La actual gobernadora sonorense protestó públicamente por la lentitud de las investigaciones.

¿Algún opositor evaluó si Gómez era la indicada para encabezar el combate a la corrupción, una de las más claras debilidades de este gobierno?

De nuevo, pueden debatirse las cualidades de Gómez. Lo que preocupa es que la oposición parlamentaria no fue capaz de hacer los cuestionamientos pertinentes.

Queda claro que esta oposición no sirve. El PRI, y el gobierno federal, parecen haber simplemente aprovechado esto.

El reclamo no es sólo para el gobierno federal por haber propuesto dos nuevos funcionarios, cuestionados desde diversos ámbitos, sino también a una oposición que nos demostró que ha decidido a abdicar a su papel como contrapeso y darle la espalda a sus propios votantes.