¿Qué harías con 56 mil millones?

Aprovechando que las fiestas patrias están recientes, imaginemos que asistes a una verbena organizada por tu colonia. En ésta no hay una cuota de admisión fija sino que se cobra dependiendo de lo que lleves en el bolsillo. Así lo decidieron en junta de colonos, con el fin de que los gastos de la fiesta fueran cubiertos por todas las personas que asistieran. Pensando en quien menos tiene, tomaron la decisión de no cobrar lo mismo a todos, de tal suerte que quien llevara cargando un par de monedas se le permitiera pagar una cifra modesta, pero quien anduviera forrado pagara más.

La entrada es cobrada por un señor designado por la junta de colonos. Sin embargo, al poco tiempo de transcurrida la fiesta, una amiga hace notar que se han colado varios asistentes sin pagar un solo peso. No sólo eso, comienzan a darse cuenta de que esos colados son buenos amigos del señor de la entrada, que se han servido varias veces de la comida comunitaria y que, para colmo, son los más ricos de la colonia. Los principios de buscar cubrir los gastos de la verbena de manera equitativa y comunitaria están comprometidos, muchas y muchos sienten una tremenda decepción por la manera en que han sido embaucados, porque aunque fuera poco, el dinero que cada uno puso lo hizo con esfuerzo.

¿Y si esta injusticia no fuera una ficción? Sí, lamentablemente, esta ocasión toca hablar de un caso profundamente indignante (pero que tiene una luz al final del túnel). Me refiero a lo que exponen los llamados #PapelesDeSHCP, una investigación sobre los adeudos cancelados o condonados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a empresas ligadas a la élite económica y política del país.

Gracias a la investigación realizada por el Centro de análisis e investigación Fundar y por la divulgación que el medio virtual Sin Embargo le ha dado, hoy sabemos que la SHCP ha dispuesto que miles de millones de pesos no lleguen a las arcas públicas. Con criterios desconocidos, discrecionales y sin el menor atisbo de rendición de cuentas, se ha decidido desde esta oficina que los recursos económicos del país se vean reducidos y que los resultados de dichos perdones no sean claros, aunque se intuye que tienen como objetivo beneficiar a los amigos del poder.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE PEDRO KUMAMOTO: DEMOCRACIA VIVA

Las cantidades son tan grandes que pueden perderse en la estratósfera de las cifras incomprensibles, por eso debemos ponerlas en perspectiva. Según lo publicado en Sin Embargo “sólo el año pasado, el SAT perdonó el pago de más de 56 mil millones de pesos al amparo del artículo 74 del Código Fiscal de la Federación.” Hagamos un ejercicio de imaginación y preguntémonos ¿Qué se podría hacer con esa cantidad?

Aquí las respuestas (al final de esta columna se pueden consultar los cálculos):

Se podrían construir 1,300 escuelas primarias o 56 Universidades tecnológicas; con ese dinero se podría admitir anualmente a más de 600,000 jóvenes en el nivel superior, creando la universidad más grande del hemisferio occidental; se podría pagar todo el gasto público de Coahuila y Colima juntos; o para darle un poco de color, con este dinero se podrían pagar más de 375 mil diputados federales por un mes.

Estas cifras calan y molestan, pues un país debería determinar sus impuestos con una visión progresiva, es decir, que quien tiene más, ponga más. Por eso, es imprescindible que se sigan las recomendaciones que Fundar hace de cara a este caso: 1) Construir una política de cancelaciones y condonaciones más transparente, impulsando que sea de conocimiento público a quiénes y por qué se le perdonan los impuestos 2) Rendición de cuentas sobre los esfuerzos para recuperar los créditos fiscales, es decir que nos digan en qué chambean para lograr que los impuestos sí sean pagados y 3) Una agenda legislativa para atacar de raíz los privilegios fiscales, trabajo del Congreso de la Unión.

Como dije al inicio, sí hay una luz al final del túnel. A partir de esta investigación, Fundar nos da luz para construir un país más justo y equitativo, donde la verbena sea pagada por todos y todas, sin distingo de amigos o parientes.

 

*De acuerdo a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, el precio promedio de una escuela es de $6,643 MXN por m2. Por otro lado, la Norma Oficial Mexicana de Selección de Terreno para Construcción de Escuelas, el área necesaria para una escuela es Primaria es de 1,975.2 a 6,480 m2 y Universidad Tecnológica es de: 150,000 m2. Por lo tanto, el costo promedio para una primaria estaría entre $13,121,253.6 MXN y $43,046,640 MXN. Por su parte, una Universidad Tecnológica tendría un costo de $996,450,000 mxn.

El presupuesto de este año de la UNAM es de 39 mil millones y el de la Universidad de Guadalajara es 12 mil millones y combinadas tienen 600,000 estudiantes. La universidad más grande del continente americano es la Universidad de la Ciudad de Nueva York con poco más de medio millón de estudiantes.

El presupuesto de egresos de este año de Colima fue de 13 mil millones de pesos y de  Coahuila fue de 43 mil mdp.

Tomando como base que un diputado federal gana $148,558  por un mes.