The Villainess: la mejor película de acción del 2017

Cine/TV

Mientras Hollywood actúa cada vez más como el abuelo que repite a sus nietos la misma anécdota una y otra vez hasta el hartazgo, en otros países han comenzado ya a conquistar espacios que el gigante fílmico occidental ha comenzado a descuidar. El cine duro de acción es —tal vez— uno de los últimos bastiones que el cine estadounidense ha intentado defender como una de sus insignias; sin embargo, la apuesta que los grandes estudios han hecho en torno a franquicias multimillonarias predefinidas con una década de anticipación, es una jugada que corta de tajo cualquier intento de innovación narrativa y le asegura al público una década de los mismos superhéroes rancios que poco o nada tienen que decirnos ya.

Es ahí donde entran los nuevos esfuerzos de países como Rusia, India y Corea del Sur, que —con producciones locales— han intentado atacar de lleno al monopolio hegemónico del cine de acción, fracasando en la gran mayoría de sus intentos, pero exportando cada vez más (y con mayor éxito en taquilla) películas cargadas de una inusitada fuerza visual y de una mitología cuya frescura busca contraponerse a los parámetros clásicos del cine de entretenimiento masivo.

The Villainess —uno de los productos de acción más sorprendentes que me ha tocado ver en lo que va de la década— es un claro ejemplo de lo anterior.

Dirigida por el surcoreano Byung-gil Jung, The Villainess sigue las andanzas de una mujer que, en el camino para encontrar a los asesinos de su padre, se convierte en una perfecta arma de matar al servicio de una maraña de intereses oscuros. No hace falta mas que ver el espectacular plano secuencia inicial del filme, construido al más puro estilo visual de la fallida pero interesante Hardcore Henry, para percibir que estamos frente a un virtuoso producto de entretenimiento. Sin embargo, el gran acierto de Byung-gil consiste en manufacturar una cinta que dosifica su pirotecnia visual en los momentos adecuados, y construye en los interludios una historia de retruécanos, traiciones, misterios y giros argumentales, que le permiten al filme mantener un estupendo ritmo narrativo y evitar ese embotamiento sensorial tan común en el cine de acción hollywoodense, que termina por aburrir al espectador tras la milésima explosión cataclísmica.

Hipnóticas resultan las coreografías de pelea cuerpo a cuerpo que adornan esta hiperviolenta parábola sobre la indisoluble relación entre amor y traición que, a pesar de dejar algunos cabos sueltos, consigue llegar a buen puerto y regalarle al público dos grandes personajes: la femme fatale enamoradiza interpretada por Ok-bin Kim, y su misterioso protector/maestro/esposo, interpretado por una de las caras más interesantes del cine coreano contemporáneo: Ha-kyun Shin.

Vertiginosa y propositiva de principio a fin, The Villainess es una película que exhibe la incompetencia de los esfuerzos hollywoodenses de acción de este año, y cuyo relativo éxito fuera de Corea implica un paso más para la visibilización de estos nuevos panoramas fílmicos en las carteleras internacionales. No todo es MARVEL y DC. No todo está perdido.