Adiós al MP3

Se acabaron los días en los que uno medía sus discos y memorias de USB por el número de canciones que cabían en ellas 

¿100, 200, mil, cinco mil, diez mil?  Sí, esa maravilla de nuestros días ocurrió en gran parte gracias al MP3, un formato que está destinado a la muerte.

Y es que el centro de investigación alemán, el Instituto Fraunhofer, dueño de los derechos del formato MP3, ha decidido suspender la emisión de licencias para el desarrollo de programas y herramientas bajo este tipo de archivos, con lo que oficialmente se confirma que el formato MP3 será abandonado y, en consecuencia, en los próximos meses dejarán de aparecer en el mercado nuevos reproductores o programas con licencia para leer archivos en este formato.

El MP3 fue desarrollado en la década de los 80 por un grupo de ingenieros alemanes, bajo la misión de encontrar un formato de audio capaz de reproducir la música almacenada en cintas de casete y CD’s sin perder calidad, pero no fue sino hasta principio de los 90 que este formato se estandarizó bajo el nombre MPEG-1 Audio Ayer III, que en términos técnicos se abrevió con la extensión MP3 para diferenciar los archivos de audio codificados bajo este algoritmo.

Gracias al MP3, el mundo pudo conocer reproductores como los noventerísimos Rio o incluso el mismo iPod, que ofrecían una gran capacidad de almacenamiento para poder escuchar todas las canciones que quisieras, cuando quisieras, en donde quisieras.

El MP3 fue el formato de audio más utilizado en el mundo y sin lugar a dudas es uno de los grandes responsables de la transición en la industria de la música, facilitando el brinco tecnológico que significó llevar las canciones de un mercado físico a la vida digital.

Vaya, en algún momento todos grabábamos discos o casetes para tener nuestras rolas favoritas a la mano. Los más románticos lo utilizaban como una estrategia de conquista.  Y sí, gracias al MP3 esos métodos románticos se convirtieron en lo que hoy conocemos como una “playlist”.

Pero ¿por qué matar al MP3 después de todo lo que ha hecho por la humanidad?  Bueno, pues la decisión se tomó al observar la tendencia mundial, en la que la evolución digital ha hecho que los servicios de última generación como el streaming, la radio o la televisión utilicen otros formatos como el ACC (Advanced Audio Coding) o el MPEG-H, que brindan una mayor calidad de audio, además de ser mucho más eficaces al momento de comprimir archivos.

Eso sí, antes de que tiren sus dispositivos a la basura, vale la pena aclarar que esto no significa que el formato dejará de servir de un día para otro, y si hoy tienen un reproductor de MP3, lo podrán seguir usando durante mucho tiempo. Incluso es probable que tal y como ocurrió con las tornamesas, las videocaseteras o los floppys, estemos ante el fin de un formato, que seguramente en unos años nos llenará de nostalgia, añorando por aquellos días en los que presumíamos nuestra colección de rolas en MP3.