“El peluches”, 16 años de animar a los maratonistas de la ciudad

Por: Redacción
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Con más de 200 muñecos, Alejandro Ruiz sale cada fin de semana a participar en carreras de ruta para apoyar a los demás participantes con el grito: “¡ánimo, chamacos!”

Alejandro Ruiz Olivares se inició a los 19 años en las carreras de ruta y llegó a competir en las mismas pruebas a las que se presentaba el legendario atleta olímpico Rodolfo Gómez; sin embargo, en 2007 decidió olvidar las metas de los cronómetros, las medallas y la competencia para convertirse en un personaje que le da ánimo al resto de los corredores en el Maratón de la Ciudad de México. En celebración de sus 46 años en el atletismo, participó el domingo pasado con sus incondicionales compañeros: más de 200 peluches.

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¿Por qué empezaste a correr?

Por mi propia salud. Participé en muchísimas carreras, cuando era joven corría con el señor Rodolfo Gómez, antes de los 80, cuando él estaba activo.

¿Por qué empezaste a correr con peluches?

Al principio me daba un poco de miedo correr así porque iban a pensar que estaba loco. Me llamó la atención hacer algo novedoso en la carrera para motivar a los demás, para animarlos a hacer ejercicio y así empecé con uno, con dos y poco a poco más muñecos. Voy al tianguis a comprarlos y me gusta que tengan colores muy llamativos. Decidí hacerlo para animarlos a que vean que sí se puede porque luego van caminando y me ven y dicen: “¡Mira con todo lo que trae y ya me pasó, ahora lo voy a pasar!”. No me interesa ganar el maratón sino convivir, lo importante es eso, aunque a veces también hay que llevar una botellita de agua o aspirinas por si alguien necesita.

¿Cuántos kilos de peluches llevas?

Cargo con más de 200 muñecos que pesan entre 10 y 15 kilos. Algunos me los han regalado, incluso me los llegan a obsequiar algunos niños cuando cruzo la meta. Antes me dedicaba a repartir tortillas pero hace como un año y cinco meses me tiraron de la bicicleta, me pegaron muy duro y me mandaron cuatro meses a la cama. Tuve fractura de pelvis y ahora pido cooperación para la recuperación… y para poder ponerme mis muñecos para correr.

¿Hay algún muñeco que sea especial para ti?

El primero con el que corrí. Fue un osito rojo que me regaló una niña con epilepsia para acompañarme en el camino y lo traía cerca del corazón, me motivó mucho a correr. Otro fue un halcón que me regalaron los del Club Halcones que son corredores ciegos y de baja visión.

Con tantos muñecos, ¿en cuánto tiempo terminas el maratón?

Como en siete horas, porque no sólo voy corriendo, si hay música empiezo a bailar, hago dos vueltecitas y me pongo a correr, yo voy a que se diviertan y a divertirme porque lo que quiero es que recuerden por mucho tiempo esa bonita experiencia y darles mucha alegría; eso es lo que nos vamos a llevar porque las medallas las dejan en su casa colgadas o las dejan en el guardarropa, pero los recuerdos estarán toda la vida.

¿Qué te dicen los corredores cuando te ven?

Me gritan: “¡Peluches…!” o “¡Ahí va el juguetero!”, y hasta “¡Ya va pasando Santa Claus!”. En el maratón en Torreón, Coahuila, me gritan El Chamán, pero es bonito, siento bonito, siento alegría y quiero que los demás también la sientan al igual que yo.

¿Cuál es tu frase favorita?

“¡Ánimo, chamacos!”, es lo que me gusta decirle a los corredores cuando voy pasando, y creo que sí se motivan o al menos nos divertimos todos, en especial porque cuando corres en una competencia tan larga como el maratón, el estado mental puede ser traicionero, así que imagínate que vas pensando “¡ya no puedo!”, y de pronto te encuentras un tipo corriendo con sus muñecos, bailando, y echándote porras; yo creo que si eso no te motiva, al menos te sacude el pensamiento.

SUEÑOS INTERNACIONALES

Una de las metas de Alejandro Ruiz es correr en pruebas de ruta en otros países, pues en casi 50 años de practicar atletismo, sólo ha participado en eventos en México. “Quisiera ir con mi traje a carreras en Estados Unidos y otros lados. Algunos me ven correr con mis peluches y piensan que tengo patrocinador, pero no; espero alguien se anime a ayudarme para darle ánimos a la gente en más lugares”, compartió el corredor quien en esta edición 40 del Maratón de la Ciudad de México llegó después de la una de la tarde a la meta, al pie del Palacio Nacional, sin importar el cronometraje, sólo feliz de correr.

Texto por Katya López Cedillo