8 personajes que no faltan en una fiesta chilanga

Viernes por la noche. Por fin llegó la hora de olvidarte del trabajo o la escuela. Solo quieres pasarla bien y en tu mente hay espacio únicamente para buena música y unas chelas con tus amigos. Pero tus planes se vienen abajo por la culpa de alguno de estos clásicos insoportables

El madrugador
Tiene alma europea y se aparece a la hora que decía la invitación, cuando los anfitriones siguen en pijama. No se ha enterado de que estamos en la CDMX y que, en chilango, “ocho” significa “diez”.

El malacopa
El primero en emborracharse. Dice tonterías e impertinencias, tira cosas, se quiere pelear… y no es ni medianoche. Para la hora de las cumbias, ya está tirado en un rincón, abrazando una cubeta.

El prendido
En su otra vida trabajó como animador de antro. Anda por la fiesta con una botella de tequila y obliga a todos a echarse shots. Es el que abre pista y se enoja si los demás no bailan, aunque suene Björk.

El vecino
No hay vivienda perfecta, porque siempre habrá vecinos que se molesten (y a veces con mucha razón) por el escándalo. En el mejor de los casos se unirán a la fiesta; en el peor, llamarán a la patrulla.

El DJ
A fuerzas quiere apoderarse del iPod y cambiar la música, con resultados desastrosos. Si todos están prendidos con pop noventero, pone metal; si hay cumbias, querrá oír algo del Corona Capital.

El colado
El que nadie conoce y que nunca se sabe cómo llegó. A veces se integra, a veces solo observa desde un rincón. Lo peor es cuando tiene personalidad múltiple y cae en alguna de las categorías anteriores.

El forever
Ya sonó José José, ya amaneció y queda un grupo de necios que sigue haciendo viajes infinitos al Oxxo. Si el de la casa se descuida, estos forevers se quedarán aftereando en la cocina hasta el final de los tiempos.

El olvidadizo
El que dejó su suéter, su cartera, su iPhone y casi casi su acta de nacimiento y anillo de matrimonio. Estará moliendo por semanas al anfitrión para coordinar una entrega que jamás se concreta.

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