Fonda Nomeolvides, platillos caseros gourmet

Nomeolvides es un nuevo establecimiento en la colonia Escandón

Imagínate que el espíritu de una abuelita de esas que guisan delicioso hiciera una posesión espiritual- demoníaca-gastronómica de un chef. Más o menos así podría describirse lo que se sirve en Nomeolvides, un nuevo establecimiento en la colonia Escandón que fusiona los sabores caseros y tradicionales con la experiencia y talento de un cocinero contemporáneo: Juan Carstensen.

La fonda arranca bien temprano con unos desayunos buenísimos. Puedes echarte desde un tamal envuelto en acelga, unos chilaquiles —hay de varios colores para escoger—, unos molletes en pan artesanal, hasta unos hot cakes de amaranto o unos huevos. Los que llevan el nombre del lugar, en efecto son muy difíciles de olvidar: se sirven sobre un sope de frijol y obispo y se bañan en salsa verde o roja. A todo le puedes agregar queso asadero, un huevo o algún tipo de carne.

A la hora de la comida hay un menú del día de $135 que incluye sopa, ensalada, plato fuerte, agua y postre. Siempre tienen opciones vegetarianas. Si pides a la carta, no te pierdas la tinga de conejo, la lengua de res al pipián, el mole de olla o las enchiladas en mole verde. Y si andas en plan dulcero, por favor no dudes en ordenar el Nomeolvides: un panqué de elote que viene cubierto con una burbuja de chocolate, la cual derriten al momento con atole de maíz (o sea, trae show y toda la cosa). Lo que elijas lo puedes maridar con vinito o chelas artesanales.

Por si fuera poco, el local quedó precioso. Una colmena de espejos y mosaicos de barro se extiende por la pared principal para darle iluminación, calidez y personalidad. Artesanías por todos lados, detalles en color pistache y pan hecho en casa lo convierten en un lugar perfecto no sólo para comer, sino para echar el café y la sobremesa.

Fonda Nomeolvides está en Prosperidad 37, col. Escandón. Tel: 4398 4366. Abre de martes a domingo, de 9 a 18h.

TW/ nomeolvidesdf

FB/ nomeolvidesdf

Foto: Cortesía

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.