La derrota de la privacidad, entre lo ficticio y lo real

¿Y si 2016 fue el mal sueño de un esquizofrénico?, ¿un thriller psicológico escrito por un sociópata? Pensar la realidad en términos de ficción ha dado lugar a infinidad de obras artísticas. En años recientes, sin embargo, la realidad parece ser cada vez más imperiosa, más abrumadora. ¿Qué sentido tiene la ficción ante un mundo que se cae a pedazos? El retorno de lo real y la vuelta al documental han estado presentes en todas las artes. Los límites entre realidad y ficción se mezclan, confunden, contradicen y se desechan en historias lineales o no. Con el teatro documental los artistas te muestran en un escenario “lo real”, los datos, la investigación, pero entonces surge la otra pregunta: ¿Qué sentido tiene usar los espacios tradicionalmente destinados a la ficción para ello?, ¿es la muerte de la ficción?, ¿hay que comenzar a aclarar en el teatro que cierto testimonio es un invento y tal historia no lo es?

La derrota de la privacidad plantea estas preguntas. Escrita y dirigida por David Gaitán, quien da muestra una vez más de su potencia y versatilidad creativa. Esta vez apuesta por la sencillez: juntar a dos hermanos, Raúl y Memo Villegas.

La obra surgió por el deseo de ambos de actuar juntos. La creación está compuesta por tres etapas. La primera sucedió el domingo pasado con una presentación única en el Teatro La Capilla en la que los hermanos, además de representar escenas, leerse cartas que jamás se escribieron o poemas, presentaron las etapas subsecuentes: un encerramiento de 8 semanas sin tener contacto con el mundo exterior y bajo una serie de reglas específicas como crear una coreografía de 120 minutos y no comunicarse con palabras y, finalmente, la presentación de los “resultados” de este encierro: ¿Una ficción?, ¿la realidad ficcionalizada o simple documentación? Como en todo proceso, la conclusión no está dada. Y sólo queda decir que este trabajo debe seguirse. Sin duda será de lo mejor que se vea para el siguiente año.

Foto: Especial