Ellos son las Glorias del Deporte

Después de tres meses concluyó un periodo más de Glorias del Deporte.

Después de tres meses de arduo trabajo y entrenamiento, culminó un ciclo más de Glorias del Deporte, proyecto que le ha dejado a los jóvenes una nueva oportunidad de vida.

El 24 de junio el balón volvió a rodar en la cancha junto al jardín Ramón López Velarde. Decenas de chicos y chicas saltaron al terreno de juego y aula para disputar los últimos entrenamientos y talleres del periodo más reciente de Glorias del Deporte, un programa social de vinculación que busca alejar a las y los jóvenes de situaciones de violencia y adicciones.

El programa nació en  2013 y fue impulsado desde sus inicios por la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la SEGOB logrando hasta la fecha grandes resultados a nivel Nacional.

En esta ocasión recibió el apoyo por parte del Gobierno de la Ciudad de México a través de la Secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC); y estuvo enfocado en jóvenes provenientes de comunidades indígenas, quienes no sólo encontraron un espacio para practicar futbol sino un sitio en el que se permitieron volver a soñar.

Cerca de las 10 de la mañana se dio inicio a las actividades. Sin importar su edad o género los chicos corrieron por la cancha portando un impecable uniforme blanco, mientras el entrenador, Diego Martínez (quien por cierto es ex jugador de la Selección Mexicana, orgulloso representante en las olimpiadas de Atenas) daba las últimas indicaciones.

A simple vista podría decirse que son jóvenes en busca de pasar un momento de diversión entre amigos; sin embargo es mucho más. Algunos han sido apartados de ambientes violentos, otros dejaron atrás sus adicciones, mientras que algunos más han comenzado a planear paso a paso lo que quieren lograr en la vida. Pero eso sí, todos tienen una historia digna de contar.

Una página en blanco

 

Los sueños de Abraham, están clavados en las estrellas. Su anhelo es convertirse en astrónomo y poder salir de la tierra, conocer el espacio y todas las maravillas que hay en él. Hoy en día se enfoca en el futuro y en todo lo que tiene que hacer para lograr sus metas.

Pero su vida no siempre fue así, hace algunos años dejó los estudios y cayó en el consumo de ciertas sustancias. “Soy de la comunidad triki y llegué aquí por SEDEREC. Ellos vieron la forma de cómo alejarnos del entorno en el que estábamos de violencia y drogadicción, entonces nos ofrecieron un programa de futbol”, recuerda.

Portando con orgullo su uniforme blanco explica que Glorias del Deporte le permitió comenzar otra vez, pues ha vuelto a la escuela y sus adicciones quedaron en el pasado. “Mi vida cambió mucho y ya estoy completamente feliz conmigo mismo, me gusta porque tengo demasiados amigos. Ahora somos como una familia, no sólo por el balón sino por las circunstancias. Lo que hice antes fue un error pero ahorita tengo una página nueva y pues voy a escribir nuevas historias”.

Con una meta clara

 

Modesto tenía cuatro años cuando abandonó Oaxaca y llegó con su abuela a la Ciudad de México. A pesar de su timidez afirma con orgullo que es artesano, pues hace pulseras, diademas y bolsas, así como lo hacen en su tierra natal.

Por supuesto ama el futbol, le va al América. Durante cada gol festeja con todas sus fuerzas, grita, corre y se deja llevar por el amor que siente hacia este deporte que le ha dado la paz que hace mucho había perdido. “Mi vida era un poquito problemática, con mucho estrés. No tenía una meta clara en mi vida. Dejé la escuela por las drogas. Tenía amigos que lo hacían y yo por querer probarlo me metí en eso, estuve así como un año. Pero ya lo dejé”, explica.

De hecho Glorias del Deporte le ayudó a evitar una recaída. “Me estaban entrando ganas de entrar otra vez (a las drogas) pero con este proyecto me olvidé de eso poco a poco. Lo que más me gusta es la convivencia, el respeto que hay entre los compañeros…no sé, la paz que se siente aquí. Ahorita ya volví a la escuela, estoy en sexto de primaria y pronto quiero estudiar la secundaria”.

 

El regreso a sus raíces

 

Glorias del Deporte es un programa de prevención en busca de alejar de situaciones de riesgo a los jóvenes que viven en la Ciudad de México. Tal es el caso de Dulce Flores de 16 años, quien cursa la preparatoria y sueña con ser una gran arquitecta, aunque no descarta ser futbolista profesional.

“Somos de Oaxaca pero radicamos en la Ciudad de México. Llegué cuando tenía tres años. Me gusta la ciudad pero llevo muy presente de dónde vengo”, explica orgullosa.

De hecho una de sus metas es regresar a Oaxaca para ayudar, junto con su hermano, a que el pequeño pueblo donde nacieron tenga servicios básicos, como buenas construcciones y un médico cerca.

“Quiero volver a mi tierra. Uno de mis hermanos está estudiando medicina y quiere llevar un médico a ese pueblo y yo le digo que le voy a construir su consultorio. Nos gustaría regresar para apoyar a la gente”.

Por último detalló cómo Glorias del Deporte ha cambiado su vida. “Todos mis maestros son muy buenos y amables con nosotros. Si algo me llevaría de este programa, son sus valores”.

Por más glorias

Glorias del Deporte nació hace cuatro años, mismo que al día de hoy ha implementado 201 academias a lo largo de 27 Estados de la República Mexicana e impulsado a más de 16,000 jóvenes y con ello historias que han cambiado la vida de jóvenes, familias y comunidades. Hoy SEDEREC, encabezada por la Licenciada Rosa Icela Rodríguez en conjunto con su Directora la Licenciada Evangelina Hernández Duarte, deciden sumarse al programa e impulsarlo para beneficiar a jóvenes de comunidades indígenas.

Cada ciclo del proyecto dura tres meses y además del entrenamiento físico por parte de las glorias de futbol, los jóvenes reciben pláticas y talleres de vida para reforzar su autoestima y alejarlos de situaciones de riesgo.

Por el momento el balón se ha detenido. Pero se espera que pronto un nuevo ciclo comience, tal vez con nuevas historias, nuevos rostros y nuevos retos, pero eso sí, con la esperanza permanente de guiar a chicos y chicas a una vida mejor.

(Fotos: Karla Almaraz y cortesía)