Razones por las que amamos las taquerías chilangas

No hay chilango que no sea devoto de las taquerías: nuestros corazones están llenos de suadero, lengua, buche, pastor, costilla, maciza...

Nosotros te explicamos por qué el buen chilango es devoto de las taquerías

¿Alguna vez, al regresar de la fiesta, has encontrado una taquería y te has sentido como el viajero que ve un oasis en el desierto? No hay chilango que no sea devoto de los tacos: nuestros corazones están llenos de suadero, carnitas, lengua, buche, pastor, costilla, maciza…

Alberca de grasa

Piensa en las sobras de los tacos del día: un mar de sabor sumergido bajo una gordísima capa de grasa. Si eres de los últimos en llegar, seguro podrás probar ese manjar.

Gorros

Es hora de ser absolutamente sinceros: parece que un maestro del diseño hizo una versión en tela del gorro de Cantinflas para uniformar a todos los taqueros chilangos.

Microcortes

Imagina sacar 10 rebanadas de un solo limón. Es un acto muy admirable en estos tiempos de crisis. Lo bueno sería que alguno de esos trozos tuviera al menos un poquitito de jugo.

Arte oriental

La cadencia para cortar la piña, lograr que vuele en el aire y caiga sobre la carne de pastor seguro es una técnica que los taqueros aprendieron al practicar Tai Chi o ver Karate Kid.

El taco de ojo

Tal vez México es el único lugar donde la misma frase sirve para bautizar a un taco delicioso y también para el momento mágico en que ves algo que te gusta mucho.

Limpieza ante todo

Típico que el taquero prepara tu comida con las manos bien limpiecitas. Dicen que los tacos sabrían más rico si no se lavaran tanto las manos. Pero esto es un misterio que nunca resolveremos.

Platos en bolsa

Aunque parezca broma, es un asunto ecológico y de gratitud hacia la Madre Tierra: los taqueros forran sus platos con bolsas para no usar desechables y no gastar agua en algo tan banal.

Bolsas de agua

Una de las teorías de por qué hay bolsas de agua colgando en las taquerías es que las moscas ven su reflejo gigante y se espantan. Nos lo dijo un entomólogo. Ajá…

Fotos: Shutterstock/Cuartoscuro