Leyendas Chilangas… La casa de las brujas

Los vecinos del rumbo la conocen como la casa de las brujas, algunos aseguran que es porque en su fachada se forma la cara de una, otros dicen que es porque en ella vaga el espíritu de la bruja Panchita

Si miras con atención la parte superior de este viejo edificio de la colonia Roma claramente verás algo que asemeja a una cara terrorífica, en lo alto, el sombrero; y debajo, dos enormes ojos que parecen observarte; pero eso no es todo, porque más abajo se encuentra una ventana que, sin echar mucha mano de la imaginación, forma una enorme mandíbula como la característica que conocemos de las brujas.

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Este escalofriante lugar se encuentra en el cruce de las calles Durango y Orizaba. Según se cuenta, el edificio se mandó construir por órdenes del entonces presidente Porfirio Díaz para conmemorar el centenario de la Independencia, esto fue en 1908. El encargado de darle vida a esta edificación, que tuvo por nombre Rio de Janeiro, fue el arquitecto e ingeniero de origen británico Regis A. Pigeon

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Aunque décadas más tardes sufrió algunas remodelaciones, lo verdaderamente impactante es que los vecinos cuentan que en este escalofriante lugar, varios de ellos han sido testigos de fenómenos paranormales como apariciones o ruidos que no tienen ninguna explicación y que le pone la piel de gallina a cualquiera.

Pero vayamos por partes, una de las primeras leyendas que surgieron de este lugar fue la de una mujer que correspondía al nombre de Bárbara Guerrero, mejor conocida como la bruja Panchita. Se cuenta que a mediados del siglo XX, esta mujer habitaba el inmueble y era tan popular que importantes personajes de la vida pública del país acudían a ella por sus servicios, algunos querían fama, salud y otros riquezas.

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Se dice que para realizar estos favores, la bruja Panchita a su vez se los solicitaba a espíritus que no eran de este mundo por medio de rituales y conjuros. También se cuenta que realizaba transfusiones de sangre, hasta trasplantes de órganos, claro, valiéndose de la magia.

Algunos aseguran que, cuando Bárbara Guerrero murió, los espíritus cobraron por los favores ofrecidos y, como pago, sentenciaron a su alma andar en pena por el edificio. Pero la suya no es la única alma que deambula por los pasillos de este misterioso lugar, los vecinos también aseguran escuchar las risas y presenciar las travesuras de unas niñas que se cree que son los espíritus de unas gemelas que murieron de manera trágica al caer desde lo alto de esta vivienda.

(Foto: Dulce Ahumada y Cortesía)

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Periodista en formación, egresada de la carrera de Comunicación y Periodismo, de la FES Aragón (UNAM). Amante de la buena música, el cine y el café.