Manual de dónde quedó la bolita

bolita

Estas son las instrucciones que debe seguir todo aquel funcionario público que quiera echarle la bolita a otro por una metida de pata.

 

1Tlahuacidio

Si usted es delegado y lo acusan de ser amigui de los narcos (que no llamamos narcos) que operan los cárteles (a los que no se les dice cárteles) de esta ciudad, échele la bolita a otro. Si dicen que usted es cómplice, diga que la seguridad no está a su cargo, que usted no oyó ni vio nada en todos estos años. ¡Y listo! Permanezca en el cargo, nada amerita renunciar.

 

2Narquitalinos

Si trabaja en el gobierno central y lo responsabilizan del crecimiento del crimen, de la impunidad y de la tolerancia hacia los cárteles-no-cárteles, échele la bolita al delegado y línchelo (eso es muy de Tláhuac) en los medios, haciéndolo responsable de todo lo posible y más. Pero si usted no puede con el encargo para el cual fue elegido, lea la siguiente instrucción.

 

3Marinos en trajineras

Pida ayuda a la Marina y a la Policía Federal. Si le preguntan que por qué desde hace siete meses anda la Marina rondando la CDMX, usted responda que es por… que está aquí por las inundaciones. Y luego, ¡pum! Mate a un narco y diga que todo fue una operación encubierta. Si algo sale mal, será culpa de la Federal y la Marina, no de sus policías.

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4Otro caso

Si usted mandó a construir el Paso Exprés de la Muerte y lo hizo con una constructora que suele hacer las cosas con las patas, le tengo una solución. El reblandecimiento de la carretera no fue ni por un mal trazo, ni por pésimos materiales, ni por una obra mal hecha: la culpa es de la basura y la lluvia, no de usted. Listo. La bolita no la trae usted.

 

5En el caso de que…

Usted sea el gobernador del estado cuya capital es Cuernabaches y donde está el Paso Exprés de la Muerte, échele siempre la bolita al gobierno federal. Repita aquella odiosa frase materna: “¿Ya ves? Te lo dije”. Diga que usted advirtió desdendenantes que el socavón podía ocurrir y échele la bolita al gobierno de la socavada República.

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Con 15 años de kilometraje en medios, cree que el rigor de la ironía y la seriedad de la risa pueden hacer un periodismo original.