México es un teatro donde La monarquía es casi perfecta

La obra de teatro La monarquía casi perfecta retrata el poder en su tono más fársico; un rey y su lacayo dan rienda suelta a sus perversiones con un solo fin: joder al prójimo (que se deje)

Prometerle al pueblo medio kilo de galletas de animalitos, menos muertes e infelicidad es un discurso rutinario para este rey al que su lacayo sólo se dirige para decirle “¡qué bonito habla, jefe!”. En apariencia la relación es simple: amo y esclavo, pero la perversión que los une es más compleja, pues si algo hace al humano, humano, es el deseo de poder sobre el otro, demostrarle que, aunque con el pie en el cuello, nada puede quitarle el deseo de levantarse para invertir los papeles y experimentar la sensación de pisotear: ¡mira, yo también puedo joderte!

Raúl Adalid y Tizoc Arroyo son los actores que dan vida a rey y lacayo, respectivamente, en La monarquía casi perfecta, una versión nueva de El Panfleto del rey y su lacayo, obra del dramaturgo sonorense Cutberto López, quien lleva más de 30 años escribiendo y dirigiendo teatro. El sello de esta puesta en escena no es sólo el contexto de identificación obvia con la realidad de México (o cualquier otro país latinoamericano), sino la construcción de un mundo sin adornos: “Que se chinguen, ¿para qué nacieron pobres?”. Un universo fársico en el que lo demoledor es que todas las situaciones son muy reales.

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CORTA TEMPORADA.
Foro Shakespeare. Zamora 7, col. Condesa.
Sábados y domingos.
$300 general.

(Fotos: Ileana Castillo)

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Defeña hasta el tope. Comunicóloga, editora y escritora. Clavada del arte, la estética y el género. Marguerite Yourcenar y Julia Kristeva son sus superhéroes favoritos.