El futuro según Margaret Atwood

Por último, el corazón, la novela más reciente de la escritora canadiense Margaret Atwood, ya está disponible en las librerías chilangas

Charmaine y Stan llevaban una vida normal. Sin lujos y sin carencias. Ella trabajaba en una residencia para ancianos, mientras que él era empleado de una empresa de robótica. Su sueño era formar una familia. Incluso decidieron comprar una casa. Pero la crisis hizo que todo cambiara.

En la televisión, “expertos” intentaban explicar lo sucedido. La realidad era simple: alguien había robado mucho dinero. Y como consecuencia, hacían falta trabajos y sobraba la gente. Las calles se volvieron inseguras (la policía es solo un lujo de los ricos) y en su ciudad, ya casi en ruinas, los trabajos se han agotado y quedan muy pocos negocios en pie.

Ahora, viven en un Honda de tercera mano. Ella trabaja como mesera en un bar decadente que solo visitan dealers. Desayunan donas rancias que sobran en un café y, si tienen suerte, consiguen sopa en algún comedor comunitario. Cuando el hedor en la ropa ya es insoportable, pueden escaparse a la lavandería. Ni hablar de la posibilidad de darse un baño.

Sin embargo, no todo está perdido. Como un rayo de luz aparece la ciudad de Consiliencia, del proyecto Positrón, un lugar en el que sus habitantes, parte de un experimento social, pasan 30 días libres, llevando sus vidas de manera normal, y 30 días encerrados en la cárcel. Para ingresar, es necesario pasar una serie de pruebas y tomar algunos cursos. El acceso solo puede hacerse de forma voluntaria, el truco es que, una vez dentro, no hay forma de escapar de ahí.

El futuro no promete nada bueno, advierte Margaret Atwood. La autora canadiense, varias veces candidata al Premio Nobel de Literatura y ganadora de varios reconocimientos internacionales, regresa al terreno de la ficción especulativa con esta gran novela incómoda, cruel, violenta y llena de nostalgia.

 

Por último, el corazón
Margaret Atwood,
Salamandra,
Barcelona, 2016,
412 páginas, $395