Ramona: la cocina más feliz y colorida de la CDMX

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Al entrar a este local del Centro, en la otrora gris calle Artículo 123, te reciben una tele vieja, un vestido como de la Época de Oro del cine mexicano, unas butacas de colores, una colección de artesanías nacionales, además de varias vitrinas repletas de juguetes, la mayoría antiguos. También un letrero con foquitos que anuncia el nombre del lugar: RAMONA, rodeado de robots, muñecos de Star Wars, cochecitos y un sinfín de chácharas.

Pero no, no se trata de una tienda vintage ni es el museo de un excéntrico chilango que acumula cosas compulsivamente, sino un restaurante que verdaderamente exuda felicidad. Además de la decoración, que irremediablemente provoca sonrisas a cualquiera que pasa por ahí (sobre todo a los nostálgicos que crecieron en los 80 y 90), el servicio es esmerado y amoroso, la música contagia júbilo y, cómo no, la comida está rica.

La carta de Ramona no tiene las grandes pretensiones gourmet: es sencilla, accesible y ofrece platillos que reconfortan el alma. Por ejemplo, las pizzas (¿a quién no le causan alegría?), que son minichiquitas y vienen de par en par, para que pruebes de dos diferentes. O las baguettes, porque a quién le dan pan que llore. También hay una sección de platos fuertes más “en serio”, en la que destaca el costillar de cerdo glaseado en jamaica con cuscús. Diariamente hay un menú de tres tiempos, siempre con opción vegetariana, agua y café, por 90 pesitos.

De tomar, además de chela artesanal y aguas de sabores, hay refrescantes cocteles preparados con cerveza o vino, para ponerte ligeramente happy. Y en un lugar así, no podían faltar los postres felices. Te recomendamos la capirotada, con su quesito tostado y mucha miel. Si te ibas a empalagar, mejor aquí que en otro lado.

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Ramona Cocina

Dónde: Artículo 123 #116, loc. 2, col. Centro

Teléfono: 9131 4609

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.