Situaciones que sólo entenderán los fans de los gatos

Si una noche lluviosa encontraste a un bebé indefenso afuera de tu casa y sentiste cómo tu instinto de protección llenaba tu ser, debes saber que, en realidad, estabas firmando uno de esos contratos de letras pequeñitas con el diablo: un diablo adorable y seductor

Pelo, pelo y más pelo

Desde el momento en que un gato entra en tu vida, debes entender que toda tu ropa formal se parecerá más al extravagante disfraz del luchador Alushe que a un traje de gala.

Alergia forever

Existe una relación muy muy compleja entre tu organismo de humano, débil y vulnerable, y el pelo de tu gato, como esos amores que te destruyen, pero no puedes soltar.

Adiós a todo lo que amas

¿Tu acta de nacimiento es importante? ¿Y el nuevo florero chino que acabas de comprar también? Te tenemos una noticia: los encontrarás destruidos cuando regreses a casa.

No más soledad

Imagina estar acompañado todo el tiempo: al cocinar, al trabajar, para ir al baño o dormir, siempre habrá una pequeña presencia con bigotes y garras que no dejará de verte.

Peligroso y encantador

Tener un gato es como vivir con un minialambre de púas: puedes jugar con él, hacerle cariños y abrazarlo porque es encantador, pero sanguinario. Ten a la mano el merthiolate.

Terapia de relajación

Si tuviste un día horrible, entre el estrés de la ciudad y el trabajo, siempre puedes recargar tu oreja sobre un gato y sentir cómo las vibraciones de sus ronroneos empiezan a sanar tu alma.

Mismo sistema inmune

¿Te levantaste de la mesa y dejaste un tazón con leche y cereal sobre ella? No te preocupes, hay alguien que ya probó tu cena sin que te dieras cuenta (lo hizo para ver que no estuviera envenenada).

Regalos especiales

Tener un gato también significa que a tu casa llegarán más mascotas… muertas. Seguro siempre quisiste ver una rata o una paloma adornando tu sala. Es su manera de decir que te quiere.

Fotos: Shutterstock/ Especiales/ Lulú Urdapilleta