El transporte de antaño está en el jardín de la STE

Como el camión del fierro viejo compra colchones, lavadoras, estufas y microondas, pero no tranvías ni trolebuses, al Servicio de Transportes Eléctricos no le quedó de otra más que hacer un museo con sus vehículos en desuso. O al menos esa es la impresión que deja la visita a este lugar. ¡Y no es crítica! Qué bueno que los conservaron y los pusieron en exhibición, porque son una forma de estudiar y entender la historia de la Ciudad de México… antes de que esta fuera determinada por los autos particulares.

El museo existe desde 2006 y está en un jardín de las instalaciones de la STE. Como si fuera una escena postapocalíptica o una exposición de readymades de estudiante de La Esmeralda, hay piezas y máquinas gigantes e inextricables que permitían el funcionamiento del sistema, y que ahora se integran al pastito y a los árboles. También andan por ahí unas cajas fuertes “de las de antes”, que serían la locura de un anticuario. Pero los protagonistas son los tranvías y trolebuses, como sacados del Facebook de La Ciudad de México en el Tiempo.

No sólo las piezas valen la pena, sino la información. Aquí uno se viene a enterar de que a finales del siglo XIX aparecieron los primeros vehículos de este tipo, pero no eran eléctricos, sino que los jalaban caballos. En la primera mitad del siglo XX, la ciudad se llenó de tranvías, tanto baratos como lujosos. En los 50, el Estado compró las compañías de transporte y empezó a importar tranvías gringos de segunda mano; acá se restauraban y se les daba mantenimiento. Por esa época aparecieron también los trolebuses, que complementaban los trayectos de los defeños de la época, quienes aún no creían necesitar un automóvil como si su vida dependiera de ello. Toda esta nostalgia sobre ruedas está plasmada en el mural a la entrada, una cronología gráfica de los medios de transporte del DF que han sido eclipsados por el Metro y el Metrobús, pero que también merecen ser homenajeados.

El Museo del Sistema de Transportes Eléctricos está en Eje 7 Sur, entre Andrés Molina y Sur 69. Para una experiencia completa, recomendamos llegar en la línea D del trolebús.

Foto: Tamara de Anda