Curro de Candela: toda una vida a la danza

Curro de Candela
Foto: Lulú Urdapilleta

Además de Cádiz, Sevilla y Huelva, México y sus ciudades se han transformado en nuevas regiones del flamenco, solo que al otro lado del océano. En el Teatro Esperanza Iris quedó demostrado que en la Ciudad de México se sabe apreciar este baile. Curro de Candela, un bailaor de linaje, presentó su espectáculo Afrogitano, que es un recorrido por todo lo aprendido a través de su carrera en el que logró conjuntar danza contemporánea, flamenco y ritmos afrocubanos.

Hablamos con Curro de Candela después de su presentación en el Festival del Centro Histórico

Curro de Candela, al venir de una familia que estaba inmersa en el baile, la música y la danza, ¿crees que estabas predestinado?

De forma natural siempre he pertenecido más a la parte del escenario que a la del espectador. Ahora que veo hacia atrás, me he dado cuenta de que siempre ha sido así, lo que pasa es que como se dio de una forma natural, no fui consciente, pero he sido parte de esto desde que nací.

Desde niño estaba rodeado de música. Por el lado de mi madre, en mi casa, el lenguaje de la música y de la danza era parte de nuestra vida; no es nuestra profesión, es nuestra forma de vivir. Del lado de mi padre, pues es una saga que ha escrito la historia de la danza española y del flamenco en letras de oro, con José Greco, mi tío, que fue una gran estrella internacional; fue el primer bailaor, junto con Carmen Amaya, que empezó a entrar al circuito de Hollywood. Mi madre Candela es totalmente flamenca y mi familia paterna es más de danza española.

¿Cuándo comenzaste a bailar de manera profesional?

Cuando entré junto con Cristóbal Reyes, quien fue mi mentor, además de tío y maestro de Joaquín Cortés. Cuando llegué a la compañía de Joaquín fue el punto más importante para empezar a considerarme ya un profesional hecho y derecho; tendría yo unos 18 años.

¿Qué es lo que te gusta expresar a través de tu arte, el baile?

El punto cero en el que nos encontramos todos los seres humanos, desde que tomamos conciencia de esta vida, esa trama existencial que a veces toma un acento más dramático y otras uno más divertido; al final ese sinsentido solamente lo puede llenar el arte. Todo el espectador que disfruta de ese ejercicio que alimenta el alma y el espíritu a esos niveles lo disfruta contigo como artista. Lamentablemente ya se está cayendo demasiado la técnica, pero en todas las artes, no solo en la danza: en el canto, en la música. Nos estamos olvidando de que esto se trata de emocionar y de llenar ese vacío tan grande, como solo el arte lo puede llenar.

¿Cómo decidiste aventurarte a crear tu propio espectáculo a los 22 años?

Fue un poco por necesidad, pues era justo cuando comenzó la crisis, alrededor de 2008. Entonces desaparecieron muchas compañías y no quedaba más remedio que crear tu propio camino, pues no había dónde desarrollarse. Surgió la oportunidad de montar un espectáculo, tuve que hacerlo por necesidad, no se trataba de un anhelo. Con 22 años era muy joven para montar una compañía, pero afortunadamente me ha salido bien.

¿Alguna vez pensaste en renunciar a tu carrera como bailarín?

La duda existió tres años después de montar mi propio espectáculo. No fue tanto por cómo me estaban yendo las cosas, pues estaban saliendo relativamente bien, sino por todo lo que presenciaba en mi entorno social. Eso me desanimaba muchísimo y me desalentó de una manera muy grande. Te das cuenta de lo difícil que es cuando montas tu compañía si quieres hacer un trabajo serio y no prostituirte a ningún nivel, y no solo me refiero a algo sexual, sino a un asunto ético. Si decides escoger el camino difícil, la vas a pasar muy mal y tienes que ser muy bueno y muy constante para conseguir resultados en el futuro. Esa es la decisión que yo tomé; gracias al apoyo del público hoy agradezco el no haber renunciado.

Viviste una parte de tu vida en la CDMX, ¿cómo es tu relación con ella?

Sí, fue entre los nueve y los 14 años. A esa edad, donde pones una maceta y con el agua que la riegas, así va a crecer. A mí me costó mucho adaptarme a España cuando regresamos. Yo era un adolescente mexicano y me llevé muchas cosas de aquí, por eso es tan especial volver, no solo a nivel artístico, sino personal. Le debo mucho a este país y espero regresarle un poco a través del baile. Creo que se puede hacer mucho por expandir el flamenco aquí y tengo la ilusión, desde la humildad, de ser esa persona que contribuya a traer nuevas generaciones, sobre todo la gente joven, al flamenco.

Te dejamos un video de Curro de Candela

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