Amistad y dibujo vueltos stand up

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Liniers y Montt tienen muchas cosas en común. El sentido del humor y el dibujo, entre todas ellas. Se conocieron en Buenos Aires hace ya una década. Coincidían frecuentemente al compartir editores e invitaciones a ferias, por ejemplo. Y cada vez que se cruzaban en algún lado, les gustaba juntarse a charlar. Pronto se convirtieron en grandes amigos. Montt hablaba muchas veces del stand up, ese género de la comedia en el que alguien se planta frente a una audiencia con el enorme reto de estimular las risas.

A ambos les gustaba el stand up y con frecuencia se recomendaban diferentes comediantes. Un día, de visita en México y con los editores de Sexto Piso en la mesa, salió el tema y una pregunta quedó rondando en las cabezas de ambos dibujantes: “Qué pasa si somos amigos arriba de un escenario”.

“Sin saber muy bien en qué nos estábamos metiendo”, confiesa Liniers, “empezamos a subirnos y descubrimos que había algo que la gente agradecía; que el formato era original, era raro”.

Así nació Los Ilustres, el show en el que los vemos dibujar en tiempo real, nos comparten anécdotas e incluso reparten los dibujos que fueron creando a lo largo de la sesión. Esta noche, el show sucederá en la CDMX. La cita es a las 20:30 en el Foro 1869 (Insurgentes Sur 1869, Col. Guadalupe Inn).

Liniers alude a lo peculiar del formato: “No era lo que uno acostumbraba a pensar o ver cuando veía stand up. Para mí —aunque sé que también para Alberto—, lo lindo del stand up es que es un lugar a donde voy y me puedo portar mal. En Macanudo trato de portarme bien, de ser optimista y de que sea un salvavidas de alguien que se está ahogando, pero en el stand up no me porto bien. Sale el humor más oscuro, soez y escatológico, y lo disfruto mucho. Uno tiene que tener espacios para portarse mal”.

Para Montt, la adrenalina que trajo consigo iniciar el #standupilustrado equivale a la que experimentó cuando empezó a publicar: “Ese vértigo que te da no saber cómo va a resultar todo, esos segundos antes de decir algo que no habías dicho antes o que se te ocurrió en ese momento, son tremendamente excitantes”.

Liniers

El universo visual de Ricardo Siri (Buenos Aires, 1973), mejor conocido como Liniers, está lleno de magia, de poesía y de una mirada casi iluminada para ver lo gozoso en cada detalle. Esa que un niño trae de fábrica e irá perdiendo hasta que, ya adulto, tendrá que trabajar para recuperar.

Forman parte del clan de personajes entrañables a los que ha dado vida en poco más de 15 años lo mismo Enriqueta y su gato Fellini, La vaca cinéfila, Z-25 el robot sensible o los duendes de largo bonete, que el osito Madariaga, Picasso y las cosas que a lo mejor le pasaron, Oliverio la aceituna o Martín y su entrañable amigx imaginarix que no sabe decir nada más que Olga.

Todos ellos son protagonistas frecuentes de su tira Macanudo, publicada desde el 2001 en el diario argentino La Nación y en forma de libro en varios volúmenes publicados en México por la editorial Sexto Piso.

Ahora que lo buscamos por su visita a México, quise saber cómo había desarrollado esa sensibilidad que caracteriza sus cartones.

“No sé si la tengo desde siempre”, cuenta. “Lo que tengo desde siempre es esa mirada, busco eso desde que soy chiquito en todas las cosas. Eso de la poesía o lo que sea, yo lo buscaba en la Guerra de las Galaxias o en los dibujitos de Meteoro, y creo que esas películas y esos libros que leí cuando era chiquito, de Tom Sawyer, de Tintín, habrán desarrollado una especie de fibra hacia la sensibilidad… No sé”.

Montt

A Alberto Montt (Quito, 1972; reside en Chile desde hace más de dos décadas) es muy probable que lo hayamos conocido gracias a sus Dosis Diarias, esos geniales cartones que publica desde hace 12 años y que nacieron de su necesidad de reencontrarse con la ilustración.

“Llevaba mucho tiempo haciendo dibujitos para ideas de otros, y lo que quería era volver a dibujar para mí, pasar ideas mías al papel; de ahí nació ese impulso por pasar ideas sin filtrarlas”.

Comenzó poniendo en papel o en la computadora todo lo que pensaba. Luego lo mandaba a amigos. Pronto esos cartones se convirtieron en un blog… Rápido se corrió la voz de que había unas viñetas geniales en las que se dinamitaba a carcajadas la realidad —temas políticos, económicos, religiosos…—, y poco después fue necesario atesorar en forma de libro selecciones de aquellos cartones. En México, la editorial Sexto Piso se ha encargado de ello.

Entre los personajes entrañables de Montt se cuentan Laura y Dino, en cuyo origen se encuentra el nacimiento de su hija.

“Cuando nace mi hija necesitaba capturar cada momento”, explica, “y los videos o las fotos no eran para mí una forma fidedigna de retratar eso que iba pasando. En cambio, la ilustración, al haber sido siempre parte de mi lenguaje, es como una lengua madre en la que se me hace más fácil comunicar ideas y plasmar emociones, y decidí ir dibujando las conversaciones que tenía con ella. Laura y Dino nacen del profundo dolor que genera el paso del tiempo”.