Arte escondido en la ciudad

Paredes, techos y escaleras de un mercado, un hospital, una iglesia, una biblioteca y un museo están esperando ser descubiertos por ti

En un mercado, un hospital o la habitación semioculta de un museo encontrarás murales que han sido testigos de la historia

¿Te imaginas apreciar las pinceladas de Pablo O’Higgins o Diego Rivera mientras caminas tranquilamente con la bolsa del mandado por un mercado? Eso es posible.

La Ciudad de México alberga murales en lugares comunes que poco o nada tienen que ver con recintos como el Palacio de Bellas Artes o el Antiguo Colegio de San Ildefonso, sitios a los que solemos ir a apreciar arte.

Con el objetivo de que conozcas los mejores murales escondidos de la CDMX, hicimos esta lista de los que debes visitar. Ve armando el tour para el fin de semana.

La historia de la medicina en México, de González Orozco

Algunos conocen el Hospital de Jesús porque una de sus terracitas podría ser muy buen palco para los conciertos del Zócalo. Aunque la entrada del lugar podría pasar desapercibida, el interior esconde un mural digno de conocerse. Fundado por Hernán Cortés hace más de 500 años, este es el primer hospital de la Nueva España, y sobre sus viejas paredes se encuentra La historia de la medicina en México, un mural de Antonio González Orozco, sobre el desarrollo de esa disciplina desde la época prehispánica.

Av. 20 de Noviembre 82, Centro Histórico; lun a dom, de 9:00 a 20:00; entrada libre

Apocalipsis, de José Clemente Orozco

La Iglesia de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno resguarda el mural Apocalipsis, de José Clemente Orozco, quien pintó la obra en las bóvedas, muros y nave principal de la iglesia en 1942 inspirado en la Biblia, los horrores del mundo y la Segunda Guerra Mundial. Como parte de su historia, los restos de Hernán Cortés permanecieron olvidados en algún nicho. Las amenazas de destruir su osamenta fueron motivos para no revelar su paradero hasta 1946, cuando las reliquias se colocaron a la izquierda del altar.

Rep. del Salvador 119, Centro Histórico; abre únicamente para fiestas religiosas y misa en domingo; entrada libre

Estudio de Joaquín Clausell

A unos pasos del Zócalo está el Museo de la Ciudad de México o antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, donde en lo más alto hallarás un cuarto que resguarda el estudio de Joaquín Clausell, máximo representante del impresionismo nacional. Las paredes fueron intervenidas con el paso de los años; en ellas, el artista limpiaba sus pinceles y cientos de manchas y bocetos conforman el mural-collage con tintes surrealistas.

José María Pino Suárez 30, Centro Histórico; mar a dom, de 10:00 a 18:00; entrada general $30; mié, entrada libre

Murales de Rivera, Bracho, O’Higgings, Rendón…

Además de tu bolsa del mandado, cuando visites el Mercado Abelardo L. Rodríguez lleva tu sentido crítico del arte, porque vas a encontrar un montón de murales sobre las paredes, techos y escaleras. Acompañando los “¿qué va a llevar, marchanta?”, hay obras de Isamu Noguchi, Ángel Bracho, Pedro Rendón, Grace y Marion Greenwood, Pablo O’Higgins, Antonio Pujol e incluso de Diego Rivera; sin embargo, se dificulta saber cuál es el autor, ya que no hay placas de identificación.

República de Venezuela y República de Colombia, Centro Histórico; lunes a domingo, de 7:00 a 18:00; entrada libre

Murales de Vlady

En 1966, el antiguo Oratorio de San Felipe Neri se convirtió en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada bajo el resguardo de la Secretaría de Hacienda. Los dos mil metros cuadrados de paredes fueron intervenidos por el artista mexicano-ruso Vladimir Kibálchich Rusakov, mejor conocido como Vlady, quien de 1973 a 1982 pintó lo que ha sido llamado como “una Capilla Sixtina dedicada a la Revolución”.

Rep. del Salvador 49, Centro Histórico; lun a vie, de 9:00 a 17:30; entrada libre

El agua, origen de la vida, de Diego Rivera

Ingeniería, funcionalidad y arte confluyen en el Cárcamo de Dolores, inaugurado en 1951 como parte de la obra hidráulica para traer agua del río Lerma a la capital. En la cámara baja está el mural subacuático El agua, origen de la vida, de Diego Rivera, inspirado en el biólogo ruso Alexander Oparin y la importancia del agua en la evolución. En esta obra, que literalmente estuvo bajo el agua varios años hasta su restauración en 1992, están representados especies y microorganismos, además de la imagen del ingeniero Eduardo Molina y el arquitecto Ricardo Rivas.

2da Sección del Bosque de Chapultepec, Circuito Correr es Salud s/n; martes a domingo de 10:00 a 17:00; acceso, $27; niños, maestros y estudiantes, $12; martes, entrada libre

Paisaje de Azcapotzalco, de Juan O’Gorman

Escondido en el centro de Azcapotzalco está el primer mural que realizó el arquitecto Juan O’Gorman, a petición de José Vasconcelos, en 1926. Durante años, Paisaje de Azcapotzalco, que se extiende por los cuatro muros de la Biblioteca Fray Bartolomé de las Casas, estuvo abandonado. En el 2000, especialistas del INBA lo restauraron.

Av. Azcapotzalco 605, Col. Azcapotzalco; lun a dom, de 10:00 a 20:00; entrada libre

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Artículo anteriorEdición impresa: 30/08/2018
Estudiante de Comunicación y Periodismo FES Aragón. Amante de las películas de Wong Kar-Wai, los rebozos de telar y la comida yucateca.