Peligro en el microbús

Aunque las denuncias por robos a pasajeros son menos que en otros años, ciudadanos creen que este delito se ha vuelto más violento.

ARTE: MARTÍN VINOGRAD

A pesar de que las denuncias por robos a pasajeros de microbús son menos que en años anteriores, ciudadanos que siguen el tema consideran que este delito persiste y que quienes lo cometen se han vuelto más violentos, lo que se refleja en el número de muertes que ha habido en estos incidentes.

De enero a junio de 2016, en la procuraduría capitalina se denunciaron 383 casos, de acuerdo con sus propias estadísticas. Esta cifra —que reúne hechos con y sin violencia— es menor que los 531 registros que hubo durante el primer semestre de 2015 y que los 528 del mismo periodo de 2014.

Para las autoridades de la ciudad, esta baja indica que las acciones de diferentes dependencias contra este delito están dando resultados. Sin embargo, hay capitalinos que no comparten tal impresión.

“Lamentablemente, los reportes que recibimos son constantes. De un año para acá, son uno o dos al día”, dice la administradora de una cuenta vecinal de redes sociales, quien pide guardar el anonimato para proteger su seguridad.

“Lo que ocurre es que la gente no denuncia ante la procuraduría, ya sea por miedo, por el trato que recibe en el Ministerio Público o porque simplemente piensa que no hay respuesta”, agrega.

Como ella, otros capitalinos consideran que una señal de la gravedad del problema es la violencia con la que se han cometido algunos asaltos, la cual ha derivado en la muerte de pasajeros.

Durante los primeros siete meses del año, al menos seis usuarios de microbuses murieron en este tipo de hechos. Cuatro de esas muertes sucedieron en los últimos días de julio —dos en Iztapalapa, una en Tláhuac y una en Álvaro Obregón—, lo que llevó a la Secretaría de Seguridad Pública local (SSP) a reforzar la vigilancia en las rutas del transporte público.

“[Se asignaron] cinco pelotones más de policías [solamente para Tláhuac], lo que equivale a más de 100 elementos para trabajar en un programa específico de transporte seguro”, informó la SSP en un comunicado difundido entonces.

Pero poco después, a principios de agosto, otro pasajero murió a raíz del asalto a un microbús que circulaba sobre avenida Guelatao, cerca del cruce con Eje 6 Sur, en la delegación Iztapalapa.

Frontera peligrosa

Luis Wertman, presidente del Consejo Ciudadano local, comenta al respecto que ha habido mejoras en los tiempos de reacción de la SSP y de la procuraduría capitalina, pero advierte que todavía existen pendientes importantes para prevenir este delito.

En particular, Wertman cree que falta una mejor coordinación con las autoridades del Estado de México, porque es en los límites de la capital con esta entidad donde se comete la mayoría de estos asaltos.

“¿Dónde podemos tener una mayor incidencia a lo largo del año? En las rutas que llegan o salen del Estado de México, donde el nivel de seguridad y de prevención está alejado del que tenemos en la Ciudad de México”, dice.

Testimonios recabados coinciden en que algunas de las rutas asaltadas con más frecuencia son las que unen el norte de la capital con municipios mexiquenses como Ecatepec o Tecámac, o el oriente con municipios como Nezahualcóyotl o Ixtapaluca.

Sin embargo, este año también se han registrado casos notorios lejos de los límites con el Estado de México, como el que ocurrió en julio en la colonia Presidentes, donde una mujer murió tras intentar resistirse a un asalto.

Patrones delictivos

En este tipo de delitos pueden observarse algunos patrones, explica Wertman.

Uno de ellos es que los asaltantes operen en grupos de dos o tres personas y se suban a las unidades de transporte público, fingiendo ser pasajeros. Otro consiste en que una sola persona trate de realizar el asalto. En este caso, generalmente se trata de un ladrón con poca experiencia, quien fácilmente puede perder el control de la situación y recurrir a la violencia.

Para prevenir estas situaciones, el Consejo Ciudadano recomienda a los usuarios de transporte público procurar sólo abordarlo en áreas iluminadas y en las que haya más gente, no dormirse en los trayectos, anunciar con anticipación cuando vayan a bajar de la unidad —de forma que puedan identificar si alguien sospechoso intenta seguirlos— y denunciar si se convierten en víctimas de un asalto.

“La denuncia es la mejor herramienta que tenemos los ciudadanos para enfrentar el delito”, dice Wertman, quien argumenta que, entre más denuncias se registren, más presión tendrán las autoridades para atender el problema.

El 7 de agosto, la SSP informó que en dos semanas detuvo a 40 personas relacionadas con asaltos a microbuses, y que mantendrá su operativo para asegurar que los usuarios puedan trasladarse con tranquilidad hacia sus actividades cotidianas.

Para expertos, garantizar la seguridad de los ciudadanos no sólo requerirá un eficiente trabajo policial, sino también la colaboración de las dependencias que regulan el transporte y de los prestadores de servicio.

En cifras

  • 383 denuncias por robo a pasajero de microbús, con y sin violencia, hubo de enero a junio de este año.
  • 531 denuncias por este mismo delito hubo durante el primer semestre de 2015.
  • 528 denuncias se registraron en el mismo periodo de 2014, según la procuraduría local.
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Soy periodista. Sigo temas políticos, sociales y capitalinos. Del 19 de octubre de 2015 al 30 de septiembre de 2016, tuve el gusto –y el reto– de editar los especiales de Máspormás.