Dilemas de #sermillennial

Es una generación con gran acceso a la tecnología y la información, pero enfrenta problemas como desempleo y depresión.

En la Ciudad de México, los millennials viven entre paradojas. Por un lado, cotidianamente están conectados a internet en computadoras o smartphones, donde tienen acceso a información proveniente de todo el mundo. Sin embargo, por otra parte, esto no se traduce en que tengan mejor calidad de vida que sus padres o abuelos, pues enfrentan dificultades para encontrar empleo, tener un ingreso digno, contar con una vivienda propia o hacer planes a futuro.

A esta generación de personas nacidas entre 1980 y el año 2000 se le considera privilegiada por haber crecido a la par de las nuevas tecnologías. Sin embargo, especialistas advierten que este crecimiento no ha ido acompañado de otras condiciones, como apoyo del Estado o una educación sólida que les permita explotar a su favor todos los medios a su alcance.

“No por el hecho de entrar a la red saben buscar. No son expertos en búsquedas de información, no tienen capacidad de discriminar y no tienen capacidad de aprender de lo que encuentran”, dice Dinorah Miller, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

“Ser nativo digital no es, de ninguna manera, garantía de una mejor empleabilidad”, subraya la académica.

Algunas estadísticas dan cuenta del gris panorama que encara esta generación en la capital del país.

Por ejemplo, la Encuesta Nacional de la Juventud (ENJ) de 2010 indica que la ciudad ocupa el cuarto lugar en cantidad de jóvenes de entre 12 y 29 años que no estudian ni trabajan. Y la Consulta de Tendencias Juveniles (CTJ), elaborada en 2013 por el Instituto de la Juventud local (Injuve), destaca que sólo 7.43% de los jóvenes de entre 15 y 29 años terminó una carrera universitaria, mientras 36.73% llegó hasta la secundaria y 34.09% hasta el bachillerato.

En materia de empleo la situación no es mejor: cifras de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo capitalina (STyFE) estiman que 51% de los desempleados corresponde a personas de entre 15 y 29 años, y según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de desocupación de la CDMX en el primer trimestre de 2016 —de 5.7%— fue la más alta de la República.

Para algunos investigadores sociales, esto se debe a varios factores macroeconómicos que han afectado la oferta de empleos, así como a que muchos millennials no buscan puestos convencionales, sino actividades en las que tengan relaciones horizontales, sin jefes, sin estructuras jerárquicas, sin horarios, y en las que puedan vender sus propios proyectos. “Es el entorno que les tocó vivir”, comenta Miller.

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¿No pueden o no quieren?

A pesar de lo anterior, hay quienes sostienen que estas condiciones laborales y sociales no impactan a los millennials porque estos tienen otras expectativas que las generaciones anteriores, así como distintas formas de entender la calidad de vida.

María Fernanda Olvera, directora del Injuve, asegura por ejemplo que muchos jóvenes no aspiran a tener una casa como la que tuvieron sus padres, sino que prefieren vivir al día.

Sin embargo, algunas estadísticas contradicen esta afirmación. La propia CTJ indica que 87.82% de los jóvenes de la ciudad aspira a tener una vivienda, pero 61.52% considera que no le será fácil conseguirla y 54.14% cree que no recibe un sueldo justo. En el mismo sentido, la ENJ señala que la mayoría de los jóvenes capitalinos piensa que una de sus mayores dificultades, en comparación con épocas anteriores, radica en las trabas para encontrar casa.

Miller advierte al respecto que, si entre los millennials existe una tendencia a no buscar una casa, no es por falta de voluntad, sino porque se han adaptado a no poder aspirar a compra una.

Algunos jóvenes consultados dicen preferir pagar una renta a un préstamo hipotecario durante muchos años, si con esto tendrán más libertad para cambiarse de casa o incluso para viajar.

¿El Estado te respalda?

En la capital, diversas ONG y expertos llaman a que las autoridades pongan en marcha más políticas a favor de la juventud, en temas como educación y empleo.

Cuestionada sobre el asunto, Olvera señala que las acciones del instituto buscan, por ejemplo, fomentar la creación de empleos que permitan a este sector desarrollarse en áreas de su interés. Una muestra de esto, agrega la funcionaria, es la coordinación que el Injuve estableció con la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) para apoyar clústers tecnológicos.

Para Miller, sin embargo, las políticas públicas deben enfocarse primero a resolver la desigualdad entre jóvenes, la cual se refleja en aspectos clave como que no todos tienen la misma facilidad para acceder a internet y a las nuevas tecnologías.

De acuerdo con la académica, una vía para tratar de cerrar esa brecha es impulsar la reincorporación de los jóvenes a la educación media superior y superior. Otras son diseñar acciones específicas para grupos vulnerables —como las madres solteras que dejan la escuela— y crear programas de apoyo para quienes deciden independizarse, ya sea solos o para vivir en pareja.

En cifras

  • 81.5% de los jóvenes mexicanos sabe cómo usar internet, de acuerdo con la ENJ.
  • 42.3% tiene acceso a la red en su casa, de acuerdo con los datos de la misma encuesta nacional.
  • 51.14% de los jóvenes que trabajan cree que no recibe un pago justo en su empleo, según otra encuesta.

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Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.