El viacrucis para verificar

Verificar se ha vuelto un trámite complicado en la ciudad de México, porque los verificentros están saturados. Arte Michel Laris
Verificar se ha vuelto un trámite complicado en la ciudad de México, porque los verificentros están saturados. Arte Michel Laris

Los automovilistas están durmiendo afuera de los verificentros para conseguir una cita y cumplir con el trámite.

ARTE: MICHEL LARIS

A seis meses de que se implementara una nueva norma de verificación vehicular ha iniciado el último periodo del año para verificar automóviles, pero ni el sistema ni los centros ni los automovilistas han logrado acoplarse a los cambios implementados por esta nueva normativa.

En las últimas semanas de cada periodo, los verificentros se saturan ya sea por la falta de citas para cumplir con la verificación, por los constantes rechazos de autos que no obtienen la calcomanía cero y deben volver para intentarlo de nuevo, o simplemente porque las personas están dejando para el último este trámite vehicular.

Pero esta no es la única fila que llegan a enfrentar, por ejemplo, quienes no obtienen la calcomanía cero en un primer intento: aunque se les da una segunda oportunidad, si no cumplen con el plazo indicado para reparar sus vehículos, deben acudir a la oficina de la Secretaría de Medio Ambiente de la ciudad (Sedema), en la plaza Taxcoaque, en el Centro, para obtener un documento sellado, que les permita volver a verificar sus autos sin tener que pagar de nuevo.

El inicio del problema

Tras padecer ocho contingencias ambientales que ocurrieron este año en la Ciudad de México, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) decidieron emitir una Norma Emergente de Verificación Vehicular más rigurosa para controlar las emisiones contaminantes de automóviles en la Megalópolis, conformada por la Ciudad de México, el Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Morelos e Hidalgo.

Esto trajo consigo cambios en la manera en que se miden las emisiones contaminantes en los autos, por ejemplo, el sistema On Board Diagnostics de segunda generación (OBD-II), que viene de fábrica en los autos modelo 2006 y posteriores.

La norma entró en vigencia a partir del 1 de julio y se aplicaría sólo seis meses, aunque existe la posibilidad de que se extienda otros seis meses, hasta junio de 2017.

Sin embargo, estos cambios provocaron retrasos en las verificaciones de los periodos bimestrales de verificación, el cierre temporal de líneas y fallas en la lectura de los OBDII. Esto sin contar el descontento de los automovilistas que han perdido la calcomanía cero al rebasar los nuevos límites tolerados de emisiones contaminantes.

Bajo la nueva norma, las autoridades estimaron que un millón 500 mil autos perderían la calcomanía cero y con ello circularían menos días.

El estudio Soluciones de fondo para mejorar la calidad del aire del valle de México publicado por el Centro Mario Molina, por ejemplo, explica que con la normativa anterior 15% de los autos con calcomanía doble cero rebasaban el número de emisiones permitidas, 45% de los que tenían la cero también y más de 80% de quienes tenían holograma 2 rebasaban los límites.

El informe explica también que esto ocurría, principalmente, por la corrupción en los centros de verificación.

Una fila larga

Debido a la saturación de los verificentros —en su mayoría ocasionada por retrasos al verificar— hay quienes se quedan a dormir afuera de estos establecimientos para poder cumplir con el trámite.

Durante las últimas dos semanas de cada periodo, en los verificentros ubicados en La Viga, la Central de Abastos, Tlalpan y la mayoría de los que se encuentran en la delegación Cuauhtémoc, se pueden observar filas de hasta cien autos antes de las 6:00 horas. Incluso, las autoridades han permitido que se extienda el horario de funcionamiento para atender la demanda. Esto ha causado, por ejemplo, que ingresen autos a verificar pasada la media noche, de acuerdo con empleados de los verificentros.

En agosto pasado, la Sedema informó que trabajaría en conjunto con los 64 verificentros de la ciudad para coordinar el servicio de citas telefónicas y por internet, sin embargo, automovilistas se han quejado de que les dan cita hasta una semana después o que en las líneas telefónicas de la Sedema no les contestan.

En respuesta, los verificentros organizan a los automovilistas a su manera, ya sea con citas concertadas por teléfono o desde el amanecer, dando turnos en pedazos de papel a los automovilistas como van llegando.

Los días en que es más difícil verificar son los fines de cada periodo, pues quienes tenían calcomanía cero aprovechan hasta el último para poder circular todos los días.

Miguel Cota, por ejemplo, tiene un vehículo 2001 y hasta hace dos meses tenía la calcomanía cero, lo que le permitía circular todos los días.

Con el cambio en la normativa estaba seguro que no podría conservar su calcomanía cero por lo que decidió verificar hasta la última semana para sacarle provecho a su circulación diaria.

“A mí me tocó la calcomanía 1, pero en verdad esperaba que me dieran la 2. por eso decidí  verificar al último, el problema fue cuando quise llevarlo, yo no pude, le tuve que pagar a mi mecánico. Me salió más caro por el pago al intermediario, pero un día antes de que se acabara mi periodo lo logré”, dice Miguel.

En cifras:

  • 5.5 millones de autos se estima que circulan en la Ciudad de México.
  • 472 pesos cuesta el trámite de la verificación vehicular en la CDMX.
  • 1,434 pesos es la multa para los automovilistas que no verifiquen.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.