Especies peligran en CU

Las obras y los conductores a exceso de velocidad ponen en riesgo a plantas y animales de la reserva ecológica.

El pasado 29 de junio, la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) publicó en su página de Facebook un mensaje fúnebre. Acompañado de un moño negro, el texto decía: “Réquiem por un tlacuache (Didelphis virginiana), atropellado frente al estacionamiento de alumnos de la Facultad de Ciencias”.

Desde el 28 de marzo, en la misma red social se han reportado otros 10 casos como éste, los cuales forman parte de una campaña de concientización para evitar que se atropelle a la fauna silvestre que atraviesa por el circuito de Ciudad Universitaria (CU), explica Luis Zambrano, secretario ejecutivo de la REPSA.

Estos mensajes tienen dos objetivos. El primero es que la comunidad comprenda que CU está inmersa en un pedregal, es decir, que es un ecosistema vivo en el que “los universitarios somos los invasores”, comenta Zambrano. El segundo propósito, detalla el biólogo, es hacer notar que la zona enfrenta un problema serio de circulación de automóviles y de conductores que van a exceso de velocidad.

La REPSA, ubicada en el principal campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tiene una superficie de 237 hectáreas —poco más de la tercera parte de la extensión total de CU—, en las que alberga más de mil 500 especies de plantas y animales nativas.

Por su distribución, uno de los problemas que encara es que se encuentra dividida en tres partes por diferentes vialidades: la avenida Insurgentes Sur y las vías internas de CU. Por estas condiciones, cuando un animal quiere atravesar de un área verde a otra, debe cruzar esas vialidades y se expone a ser arrollado.

De acuerdo con Zambrano, la situación se agrava porque dentro del campus, principalmente en las zonas cultural y deportiva, los conductores tienden a acelerar más y eso dificulta que se percaten de que un animal se atraviesa.

Frente al problema, el biólogo contempla tres posibles soluciones. Una, que implica una planeación mayor y un estudio de las rutas más frecuentadas por las especies, es generar puentes verdes, con piedras, vegetación y de un tamaño adecuado, sólo para los animales y que éstos puedan cruzar de un área verde a otra sin peligro. La segunda es implementar un programa agresivo de disminución de velocidad dentro de CU. Y la tercera consiste en reducir el ingreso de automóviles al campus, “como ya ocurre en otras universidades del mundo”.

Según los cálculos que están realizando en la REPSA para plantear esta posibilidad, entre 80 y 90% de la comunidad universitaria —entre estudiantes y trabajadores— llega a CU en transporte público.

El último dato registrado en el “Atlas de Riesgos” de la REPSA indica que al día entran a CU alrededor de 70 mil automóviles, de los cuales 23 mil son taxis. Dentro del campus hay 120 estacionamientos, a los que se estima que diario llegan entre 11 mil y 12 mil vehículos.

Las autoridades universitarias, además, consideran que un factor que ha contribuido a que los conductores manejen a exceso de velocidad en CU es la reducción del límite en Insurgentes, en el tramo del Estadio Olímpico a Perisur, y la colocación de cámaras de fotomultas. Ante esto, muchos automovilistas que ingresan al campus aceleran en los espacios libres de detectores y exceden los 40 kilómetros permitidos.

Otros riesgos para la reserva

Pero la gran afluencia de autos y los conductores a exceso de velocidad no son los únicos elementos que ponen en riesgo a las especies de la REPSA.

De acuerdo con Zambrano, los incidentes de atropellamientos de mamíferos grandes, principalmente tlacuaches y cacomixtles, son sólo uno de los síntomas de que a CU se la está “comiendo” el desarrollo urbano desordenado. Otro ejemplo, dice, es la polémica que ha generado la construcción del edificio H de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), pues un grupo de artistas y ciudadanos la critica bajo el argumento de que altera el paisaje del Espacio Escultórico.

El biólogo explica que las zonas de la reserva funcionan como una célula. Son porosas y comparten fluidos —en este caso, flora y fauna—, pero el desarrollo urbano dentro de CU está obstaculizando ese intercambio de especies. “Una de las amenazas fuertes que tiene la REPSA, además de los autos, es el aislamiento que hemos generado de las áreas naturales”, comenta.

“Modificamos las interacciones y eso puede hacer que las dinámicas ecosistémicas de la reserva se modifiquen y se pierda biodiversidad… Es como si a una tela de araña le vamos cortando pedacitos: cada edificio, cada calle, cada estacionamiento, es cortarle pedacitos a la tela. No se cae en el primer corte, ni en el segundo, ni el tercero, pero tarde o temprano se va a caer. Estamos cerca”, agrega.

Ante los riesgos que corre la REPSA, él y otros académicos consideran que es necesario debatir y construir, entre todos los universitarios, un Programa de Desarrollo Urbano de CU que ayude al campus a crecer de manera sustentable sin poner en riesgo a la biodiversidad que alberga.

En cifras

  • 1,500 especies de plantas y animales nativas del pedregal tiene la reserva ecológica.
  • 237 hectáreas conforman la reserva ecológica, más de la tercera parte de CU.
  • 70 mil autos se estima que ingresan al día a CU, principal campus de la UNAM.
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Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.