Me desnudo por likes

Adolescentes se desnudan e intercambian sus packs de imágenes por popularidad, pero las imágenes terminan en páginas porno. Arte, Andree Ávalos
Adolescentes se desnudan e intercambian sus packs de imágenes por popularidad, pero las imágenes terminan en páginas porno. Arte, Andree Ávalos

Adolescentes comparten sus packs de fotos sin ropa en redes sociales buscando popularidad, pero las imágenes acaban en páginas porno.

ARTE: ANDREE ÁVALOS

Cumplir retos y enviar videos sexuales por internet se paga con dos monedas en las redes sociales: likes y más imágenes.

En diferentes grupos de Facebook y en aplicaciones como Whatsapp o Kik, los adolescentes se someten a desafíos que incluyen desde conseguir un cierto número de “me gusta”, hasta crear tendencias en Twitter y trolear. Pero también se les pide subir grabaciones de peleas entre amigos, así como imágenes y videos de desnudos.

Quienes cumplen los retos suben de nivel, acceden a páginas privadas en redes sociales o entran a grupos temporales donde se consigue material exclusivo o simplemente se vuelven populares.

“Es como ir escalando en la confianza. Cuando pides entrar a una de esas páginas, los administradores revisan tu perfil. Al aprobar retos podrás acceder a subgrupos que abren por dos o tres horas para subir links de descarga”, explica el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), Juan Martín Pérez.

De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Cibernética de la Procuraduría capitalina, en 2015 recibieron 720 reportes de este tipo, de los cuales, 394 correspondieron a la difusión de contenidos eróticos.

De hecho, México ocupa el primer lugar en América Latina en practica del sexting, el intercambio de imágenes eróticas.

Los menores son un grupo particularmente vulnerable: una encuesta de la asociación Alianza por la Seguridad en Internet detalla que 85% de los estudiantes de entre 12 y 16 años conoce a alguien que ha enviado imágenes estando desnudo; el 10.2% dijo haber redactado mensajes de texto con insinuaciones y el 7.9% reconoció intercambiar fotos eróticas propias.

Un intercambio peligroso

Una de las formas más recurrentes de intercambio es a través de los famosos packs, que son carpetas comprimidas con imágenes de adolescentes en poses sugerentes, sin ropa o videos enseñando partes de su cuerpo y masturbándose.

Los packs se suben a servidores como Mega y Mediafire y a cambio se obtiene un enlace de descarga.

Estos links se intercambian en al menos una centena de grupos de Facebook como Packs por Mega, con 12 mil agregados; El Papu de los Packs, con más de 7 mil miembros; Packs por Mega y Mediafire, con casi 8 mil integrantes, entre otros.

Sin embargo, el intercambio también se da en páginas dedicadas a distribuir este tipo de material sin restricción.

Basta con teclear en el buscador la palabra “packs” para que aparezcan, al menos, 14 blogs, la mayoría ligados a grupos en redes sociales.

De las primeras páginas encontradas, seis operan desde 2015 y el resto desde 2016, y sólo cinco advierten que se trata de contenido ofensivo.

Las visitas a estos blogs se cuentan por millones: páginas como lospacksdetugfa tiene registradas 2.8 millones de visitas, packsrikolinos tiene 1.1 millones de visitas y lasectadelpack1, 174 mil.

Dentro de estas comunidades, la comunicación se da en un lenguaje particular con frases como “pasa el pack” y “el zelda”, que hacen referencia a los links de descarga de las fotos, “ward” significa guardar y seguir una publicación y “repoio” es compartirla.

También se utilizan términos como “CP”, que se lee “caldo de posho”, pero hace referencia a las siglas en inglés de pornografía infantil. Las letras “AW” —del inglés “Attention Whore”— señalan a las personas que ofrecen contenido sexual por likes.

Para el especialista Enrique Ortega, director de Cosmo Ciudadano, una asociación especializada en seguridad en internet, esta modalidad de pornografía responde a una búsqueda de colectividad por parte de los menores y que es explotada por terceros.

“Moverse en ese ámbito da a los participantes una aparente buena reputación. Se adentran en los grupos sin dimensionar que podrían estar cometiendo delitos o que podrían convertirse en víctimas”, dice.

De dónde vienen los packs

Mariana pagó cinco mil pesos para evitar que su exnovio subiera a las redes las fotografías y videos sexuales que ella misma le envió cuando eran pareja. La extorsión escaló al punto en el que no pudo pagar.

“No sabía qué hacer, tenía miedo y la primera vez le entregué 500 pesos, luego me pidió mil 500 y un mes después quiso tres mil”, dice Mariana, quien decidió ponerle un alto al extorsionador.

“Denuncié, dijeron que investigarían la extorsión, pero con las fotos no había qué hacer porque yo misma las envié. Voy a cumplir un año con acciones legales y ya veremos cómo se va resolviendo”, dice.

De acuerdo con Enrique Ortega, este tipo de acoso puede tener otras consecuencias como el ciberbullying, la sexorevancha y el grooming. Además, considera que el poco número de sanciones tiene que ver con la falta de legislación y conocimiento del internet, y la rapidez de los grupos para desaparecer y evitar ser rastreados.

Máspormás contactó a la Secretaría de Seguridad Pública y a la Procuraduría de Justicia capitalinas para conocer su postura sobre el tema, pero no hubo respuesta.

En cifras:

  • 394 quejas por contenidos sexuales recibió la Procuraduría capitalina en 2015.
  • 7.9% de los estudiantes de entre 12 y 16 años reconocieron  enviar fotos semidesnudos.
  • 12 mil miembros tiene una de las comunidades más grandes de intercambio de packs.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.