Migrantes ni tan bienvenidos

Pese a que la ciudad es amigable para los migrantes, 71.9% de la población aún los discrimina. Arte, Alberto Montt
Pese a que la ciudad es amigable para los migrantes, 71.9% de la población aún los discrimina. Arte, Alberto Montt

Aunque la CDMX cuenta con programas de apoyo para quienes son repatriados desde EU, el 71.9% aún son discriminados por la población.

ARTE: ALBERTO MONTT

Durante 10 meses, una mujer salvadoreña fue separada de su bebé tras solicitar asilo en un albergue atendido por religiosas en la Ciudad de México. El niño le fue retirado bajo el argumento de que por ser migrante, ella no podría hacerse cargo del menor.

En este caso, las autoridades de la ciudad ayudaron a la mujer para que después de un año de conciliación pudiera tener de vuelta a su bebé.

En la Ciudad de México hay decenas de historias similares, pues aunque se trata de un lugar amigable para los migrantes —con programas de atención y apoyo económico, de salud y de educación— a nivel social y cultural estos siguen siendo rechazados, discriminados y hasta criminalizados.

Datos del Instituto Nacional de Migración indican que, en promedio, cada año ingresan a la ciudad 6 millones 635 mil 186 personas procedentes de otros estados y países, mientras que a nivel nacional lo hacen 30.6 millones de personas. Estas cifras incluyen tanto a quienes están de paso como a los que se quedan a vivir en el país.

La mayoría de los migrantes provienen del Estado de México, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Michoacán; mientras que los extranjeros son originarios de El Salvador, Honduras, Guatemala, Colombia, Argentina, Chile, España, China y Corea.

En este sentido, la Ciudad de México tiene una ventaja para los migrantes ya que, mientras a nivel nacional la migración y la permanencia de extranjeros sin documentos es ilegal, en la capital la Ley de Interculturalidad, Atención a Migrantes y Movilidad Humana reconoce el derecho de libre tránsito, por lo que no existe ningún tipo de persecución legal.

Sin embargo, la presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred), Jaqueline L’Hoist reconoce que en la ciudad sigue existiendo violencia de otro tipo hacia esa población.

“Por eso, aunque haya leyes contra la discriminación, en las calles nadie quiere reconocerse (como migrante) porque en ese término históricamente ha habido una carga de prejuicio y estereotipo”, dice.

Según de dónde vengas

De acuerdo con la última Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México, 71.9% de la población considera que las personas no nacidas en la capital son discriminados, mientras que 50.2% señala que la apariencia física y la forma de hablar son motivo para ser discriminado.

Según la presidenta del Copred, la discriminación aumenta cuando, por ejemplo, son mujeres, jóvenes o tienen preferencias sexuales distintas.

El año pasado, el Copred recibió 14 quejas por tratos diferenciados en relación con el origen de las personas.

Para L’Hoist, este rechazo de tipo social ha causado que los migrantes oculten su procedencia para integrarse a la vida productiva en la ciudad, ya que quienes no lo logran terminan en condición de calle.

Rodolfo Martínez, por ejemplo, es colombiano y vigila un estacionamiento de la delegación Cuauhtémoc. Es un trabajador informal pues no tiene contrato ni prestaciones, y los 200 pesos diarios de su paga los recibe “por fuera”. Lleva cinco años en la ciudad y no pudo encontrar otro tipo de empleo, principalmente porque, cuando menciona su origen, le niegan la oportunidad.

“Pedí trabajo en diferentes oficios, pero no lograba estabilidad y había otros que me negaban porque la gente piensa que al ser ilegal vienes huyendo de algo o que quieres robar, aunque sólo buscamos una vida mejor. Mi primera idea era irme a Estados Unidos. Entré al país por Centroamérica, pero me quedé sin dinero y la vida ya me hizo mexicano”, dice.

La CDMX sí es un santuario

Cada martes y jueves, tres aviones estadounidenses llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), cada uno trae 140 migrantes repatriados de estados como Texas, Arizona y California.

El director de Atención a Migrantes de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), Roberto Fuentes, explica que en muchos casos las personas repatriadas ingresan en malas condiciones de salud, sin zapatos y sin sus pertenencias completas, pues al ser descubiertos como ilegales pasan varios días presos en Estados Unidos, mientras se resuelve su situación y son devueltos al país.

“De las 420 personas que llegan cada semana, el 18% se queda en la Ciudad de México y ahí la Sederec se acerca a ellos para darles un paquete con objetos de higiene personal e información sobre los programas —como seguro de desempleo y servicios de salud—”, explica.

En la Ciudad de México, los migrantes tienen acceso a albergues, a contacto con sus consulados, a apoyos económicos para iniciar un negocio y a regularizar su situación migratoria. Tan solo en 2016, 420 extranjeros se legalizaron.

No obstante, los migrantes siguen sin ser enteramente bienvenidos.

“Les siguen diciendo ‘la colombiana’ o ‘el salvadoreño’ y se agregan estereotipos. Eso ni siquiera es reconocer su origen, es dejarlos fuera y orillarlos a una vida de carencias lejos de sus familias”, dice Roberto Fuentes.

En cifras:

  • 6.6 millones de migrantes llegan a la Ciudad de México cada año, en promedio.
  • 420 migrantes regularizaron su situación en la Ciudad de México el año pasado.
  • 71.9% de la población considera que en la capital se discrimina a los migrantes.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.