Sin micros, ¿mejor servicio?

El Gobierno afirma que estas unidades serán reemplazadas pero, incluso si esto ocurre, los beneficios no llegarán con rapidez.

Esteban es un usuario del transporte público y espera que, dentro de poco, ya no deba atravesar varias colonias del centro y sur de la ciudad en microbuses viejos, como lo hace ahora.

Su ilusión comenzó después de que, a principios de este mes, el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, prometiera que todos los micros dejarán de circular y serán sustituidos por unidades modernas, limpias y eficientes.

Sin embargo, de acuerdo con expertos y transportistas, esta sustitución implicará un proceso que tomará años y no tendrá beneficios pronto. Una de las principales razones es que la producción de los autobuses que los reemplazarían no es rápida.

“Nosotros estaríamos considerando que se llevaría alrededor de cuatro años modernizar el transporte […] Si es un ordenamiento de facto, sería imposible porque, por su naturaleza, las armadoras no tienen la capacidad para decir: ‘En un año tenemos una flota vehicular nueva’”, menciona Alejandro Luna Becerra, coordinador del grupo Movilidad de Vanguardia (Mova), que reúne a poco más de 50% de los concesionarios del transporte público.

“Pensando sólo en los que se necesitan de aquí a final de año, que son entre 400 y 500, quiere decir más o menos la demanda de autobuses de América Latina. Entonces, es muy difícil […] Tomará más de dos años y meses [lo que resta de la administración actual]”, agrega Bernardo Navarro, coordinador del Observatorio de Transporte y Movilidad Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Para Navarro, no obstante, resulta positivo que las autoridades busquen dar más pasos en esta materia, pues aunque no se lograra la sustitución total, una parcial traería beneficios para la movilidad.

Como ejemplo, el experto cita las acciones de gobiernos anteriores. El de Andrés Manuel López Obrador (2000-2006) retiró los microbuses de avenida Insurgentes e integró a sus concesionarios a la primera línea del Metrobús. En tanto, la gestión de Marcelo Ebrard (2006-2012) impulsó otras tres líneas de Metrobús e ideó un sistema de corredores de transporte para reemplazar a los micros. Con ello, echó a andar 10 corredores, consiguió que los concesionarios se organizaran en empresas y sacó de circulación cuatro mil unidades viejas.

El gobierno de Mancera asegura que la sustitución completa es su objetivo. A principios de 2013, el entonces secretario de Movilidad, Rufino H. León, estimaba que había 22 mil microbuses en la capital. El actual titular del área, Héctor Serrano, sostiene que ya sólo quedan 14 mil.

Nuevo servicio, viejas mañas

En la esquina de las calles Horacio y Temístocles, en la zona de Polanco, un autobús concesionado de la empresa Trepsa se detiene en un sitio donde no hay parada oficial y abre las puertas para que baje casi un centenar de pasajeros. En otras palabras, repite una de las costumbres más arraigadas entre los microbuseros: subir y dejar pasaje donde sea, sin importar la afectación vial que ocasionen.

Al respecto, el representante de Mova afirma que las mejoras en el funcionamiento del transporte público no sólo dependen de los concesionarios, sino también de la ciudadanía y de las autoridades.

“El usuario tiene que ir entendiendo que el reordenamiento del transporte no nada más le compete a la autoridad y al que presta el servicio, sino también es una cuestión de cultura y hacernos responsables”, dice, y agrega que para esto es necesario que el gobierno señalice mejor los puntos de ascenso y descenso.

A finales de 2015, Trepsa se constituyó para dar servicio en el corredor Ejército Nacional-Polanco, con 80 autobuses nuevos —que reemplazaron a 136 microbuses— y choferes que reciben capacitación antes de operar una unidad.

“No cualquiera puede dejar un micro y le cambiamos el uniforme y lo subimos a un autobús. Para esto tiene que pasar tres filtros de capacitación, con el fin de darle la oportunidad de manejar una unidad”, afirma el coordinador Mova.

No obstante, durante diversos recorridos en estos nuevos corredores, se constató que los conductores siguen cayendo en las prácticas de los micros.

¿Nuevas tarifas?

Cuando prometió el fin de los microbuses, el jefe de Gobierno también abrió la posibilidad de que haya un aumento de tarifa, siempre y cuando —dijo— los concesionarios den un mejor servicio.

Sobre esto, Mova estima que el precio ideal sería de ocho pesos, pues argumentan que, con ello, la labor de las compañías sería rentable, sus unidades podrían garantizar un desempeño eficiente y, además, podrían realizar la renovación de vehículos a la que obliga la ley cada 10 años.

Actualmente, el mayor impedimento para renovar el parque vehicular, explica la organización, es el alto costo de los nuevos autobuses —de entre 1.4 y 1.6 millones de pesos— sin tener apoyo de por medio. El gobierno asegura que ofrece 100 mil pesos para esto, pero la agrupación afirma que, desde hace cinco años, no recibe bonos por chatarrizar sus microbuses.

En cifras

  • 14 mil unidades son las que el Gobierno de la capital quiere sacar de circulación.
  • 100 mil pesos ofrece a los dueños, como apoyo para cambiar a vehículos menos contaminantes.
  • 10 años es la vida útil que la Ley de Movilidad da a las unidades de transporte público.
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Reportero titular que a veces juega de editor derecho, formado en redacciones de un par de diarios nacionales, pero siempre cubriendo la ciudad. En los ratos libres me gusta practicar boxeo, no porque esté de moda, sino porque te pone en forma para los ‘chacaleos’.