Ocho situaciones provocadas por el poder del tamal

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Cuartoscuro

Es inevitable: la fuerza del tamal es omnipresente y todopoderosa. Aunque ya hayas empezado la dieta, te envolverá en sus esponjosos y mantecosos brazos. Solo déjate llevar por alguna de estas posibles situaciones tamaleras

El desfalco

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Shutterstock

Todo era miel sobre hojuelas hasta que llegó Dianita de Contabilidad a recordarte que sacaste el mono en la rosca. Ya se te había olvidado y lo peor es que ya gastaste la quincena en pagar tus deudas.

El metatamal

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Cuartoscuro

Como desayunas torta de tamal seguido, ya te aburriste y para este día especial le pides al tamalero que te sorprenda. Prepárate para un tamal de taco al pastor, de tostada de tinga, de torta de tamal….

El rebote

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Shutterstock

Desde que partiste la rosca te pusiste a dieta y ya no comes carbohidratos. Te costó trabajo, pero ibas bien hasta que llegaron los tamales. La presión social fue mucha y te comiste uno, luego dos….

La lechuza

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Shutterstock

Como la tamalmanía nunca llega sola, el atole y el café también han entrado a tu pirámide alimenticia. Lo malo es que con el rush de azúcar y cafeína en tu cerebro te has convertido en forever sonámbulo.

La alternativa

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Cuartoscuro

Tanto tamal verde y de mole rojo te aburren. La solución es fácil: ásalos al comal, fríelos en aceite, rebózalos con tempura, empanízalos, cúbrelos de chocolate, úntales Nutella, el cielo es el límite.

La persecución

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Cuartoscuro

Aunque lo sabías desde el 6 de enero, un día antes de la gran fiesta tamalera ya nadie te puede vender sin pedido previo. Ni modo, a perseguir por la ciudad el sonido de “lleve sus ricos y deliciosooos…”.

La intoxicación

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Cuartoscuro

Llevas tantos días desayunando, comiendo y cenando tamales que o te intoxicas (sí puede pasar, en serio) o tu ADN muta y en una de esas La Cuca termina componiéndote una canción.

El itacate

Los tamales y el día de la Candelaria
Foto: Shutterstock

Debes estar seguro de algo: entre las tamalizas y el itacate que familia y amigos te darán, llegarás con dignidad al final de la quincena. ¡Refri lleno de tamales de aquí a Semana Santa!

 

Compartir
Artículo anteriorUn retrete para Trump
(Ciudad de México, 1988) Escritor. @joulipo